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sobre Améscoa Baja
Valle espectacular a los pies de la Sierra de Lóquiz; famoso por ser el acceso natural al Nacedero del Urederra
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En Tierra Estella, a los pies de Urbasa y Andía, Améscoa Baja agrupa cinco pueblos pequeños y con personalidad propia: Artaza, Baquedano, Baríndano, San Martín de Améscoa y Zudaire. Con un valle encajado entre sierras, aquí mandan el bosque, el agua y una vida rural que no va con prisas.
Qué ver
El patrimonio se reparte y se entiende mejor yendo sin apretar. En San Martín de Améscoa, la parroquial de San Martín de Tours conserva románico tardío con añadidos góticos; merece la pena pararse en la portada y el tímpano. En Zudaire, la iglesia de la Asunción llama la atención por la torre y el retablo barroco. Artaza guarda una ermita sencilla, de las que cuentan la devoción cotidiana del valle.
En lo natural, el marco lo ponen los hayedos y los pastos que suben hacia Urbasa y Andía. En otoño el color del bosque cambia el paisaje. Hay fuentes y manantiales por todas partes; la fuente de Artaza es de las más conocidas. Aún quedan restos de molinos harineros, memoria de una economía ligada al agua.
Qué hacer
Hay caminos entre pueblos y hacia la sierra, con paseos cortos y rutas más largas. En bici, las carreteras secundarias enlazan las localidades con desniveles moderados, mejor si ya sueles pedalear en terreno de valle.
La cocina tira de ganadería y huerta: cordero, quesos, verduras y, en temporada, setas si el año acompaña.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por Zudaire y la iglesia de la Asunción.
- Acércate a la fuente de Artaza y date una vuelta por el pueblo.
- Remata en San Martín de Améscoa con una visita rápida a la parroquial.
Errores típicos
- Conducir con prisas: la carretera es de valle y se rueda más despacio de lo que parece.
- Salir del asfalto con calzado fino: suele haber barro y piedra suelta.
- Confiarlo todo a la cobertura: si vas a monte, mejor llevar mapas descargados.