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sobre Estella-Lizarra
La Toledo del Norte; ciudad monumental clave en el Camino de Santiago con un patrimonio románico y gótico excepcional
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En Estella-Lizarra el sábado a media mañana ya cuesta aparcar cerca del centro. El aparcamiento del Polideportivo suele llenarse rápido y en el casco histórico las plazas vuelan. Si llegas tarde, te tocará dar vueltas o dejar el coche algo más arriba y bajar andando. En agosto el calor aprieta y el asfalto huele a brea. Baja por la calle San Nicolás: en diez minutos estás en la plaza de los Fueros, que es donde empieza todo.
El románico que se ve sin mirar
Estella-Lizarra tiene más iglesias que bares, y mira que hay bares. El Palacio de los Reyes es el único edificio civil románico que queda en pie en Navarra: dos plantas, arcos de medio punto, piedra sin adornos.
A dos calles, San Pedro de la Rúa guarda un claustro con una columna torcida que los guías siempre señalan. La subida tiene su cuesta; desde arriba se ve bien el Ega cuando el día está despejado.
El resto del casco viejo mezcla de todo un poco: casas con escudos en la fachada, soportales gastados, portones antiguos que todavía siguen en uso. No hay grandes monumentos uno detrás de otro. Lo interesante es el conjunto y cómo se enlazan las calles.
Comer sin fantasías
El gorrín (lechón) suele aparecer en las cartas de los domingos. Está bien, sin más. Las pochas de la huerta no se diferencian mucho de unas alubias blancas bien hechas; aquí a menudo las guisan con espárragos.
El ajoarriero es bacalao desmigado con pimiento y ajo. Si te gusta el bacalao, entra fácil. Si no, tira a carne y asunto resuelto.
De postre a veces sale la alpargata: hojaldre con crema de almendra. Pequeña y bastante dulce.
Para beber, lo normal es vino de la zona, muchas veces garnacha o tempranillo.
Dónde vas después de comer
– Fuente de Irache. A pocos kilómetros, junto al monasterio. Un grifo alterna agua y vino para los peregrinos del Camino. Curioso si pasas cerca; tampoco hace falta organizar el día alrededor de esto.
– Castillo de Zalatambor. Ruinas en lo alto de un cerro a las afueras. Se llega por pista y el último tramo se hace andando. Desde arriba se ven bien los llanos de Tierra Estella.
– Senda del Ega. Camino fácil que sigue el río hacia Ayegui. Sombra de chopos, gente paseando o en bici, y tramos tranquilos si te alejas del centro.
Fiestas que llenan o vacían
La Semana Medieval convierte el casco viejo en un mercado grande con trajes de época y bastante gente. Si no te gustan las aglomeraciones, mejor evitar esos días.
La Semana de Música Antigua trae conciertos en iglesias y un ambiente más calmado.
También se organizan ferias gastronómicas a lo largo del año, centradas en productos de la zona.
Consejo directo
Ven en primavera o en otoño. Se camina mejor y hay más sitio para aparcar.
El casco histórico se ve en un par de horas si vas sin prisa. Algo más si entras en iglesias o museos. Si te quedas al atardecer, date un paseo junto al Ega y listo.
Para salir de noche, no esperes demasiado movimiento. Si buscas más ambiente, Pamplona queda a media hora larga en coche.