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sobre Etayo
Pueblo minúsculo cerca de Los Arcos; destaca por su iglesia y el entorno de carrascales
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Etayo es de esos pueblos de Tierra Estella donde el tiempo no corre: se posa. Con 68 vecinos y a 595 metros de altitud, la vida va despacio entre campos de cereal y lomas suaves. Aquí el atractivo no está en “hacer muchas cosas”, sino en caminar sin prisa, escuchar el viento y fijarse en los detalles.
Qué ver en Etayo
El centro lo marca la iglesia parroquial de San Martín de Tours, con una fábrica sobria y una nave de tradición románica tardía. Merece la pena rodearla y mirar con calma la piedra y las proporciones.
Paseando por el casco, aparecen casas de piedra y adobe con tejados de teja árabe, patios y alguna fachada con escudo que recuerda la hidalguía rural de la zona. En algunas viviendas se intuyen bodegas excavadas y soluciones tradicionales pensadas para el clima: aleros generosos, muros gruesos, sombras bien buscadas.
A las afueras, los caminos agrícolas dibujan paseos sencillos entre cultivos, carrascas y vegetación mediterránea. No esperes grandes hitos: el paisaje aquí funciona por amplitud y luz.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta tranquila por el núcleo: iglesia, calles y fachadas con blasones.
- Sal por cualquiera de los caminos que parten del pueblo y camina 20–30 minutos para ganar perspectiva del caserío entre los campos.
- Regresa al atardecer si puedes: la luz cambia el tono de la piedra y del cereal.
Mejor época
Primavera y otoño: temperaturas más amables y color en el campo.
Verano: conviene evitar las horas centrales; la sombra escasea fuera del casco.
Información práctica
Se llega desde Pamplona por la A-12 en dirección Logroño hasta la salida de Estella y, desde ahí, por carretera local. Al ser un núcleo muy pequeño, conviene ir con la idea de autosuficiencia: agua, calzado cómodo y comprobar antes qué servicios hay en los alrededores. La noche suele regalar cielos limpios si el tiempo acompaña.