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sobre Eulate
Pueblo de las Améscoas con palacio histórico; acceso cercano a la sierra de Urbasa
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Una puerta de madera se abre y se cierra en algún punto de la calle Mayor. El sonido rebota en las paredes de piedra y vuelve como un eco breve. A esa hora de la mañana el turismo en Eulate todavía no existe como tal: apenas algún vecino que cruza la plaza, el olor a leña que sale de una chimenea y hojas secas arrastrándose por el suelo.
Eulate, en Tierra Estella, tiene menos de trescientos habitantes. El pueblo se organiza en calles cortas, con muros de piedra gris y portales anchos pensados para carros y animales. La iglesia de San Martín ocupa el centro. Su origen suele situarse en época medieval, aunque ha tenido reformas con los siglos. Dentro hay madera oscura, bancos gastados y ese silencio espeso que tienen las iglesias de los pueblos pequeños cuando no hay nadie.
Calles donde aún se reconoce el trabajo del campo
Al caminar por Eulate aparecen señales de la vida agrícola en casi cada fachada. Portones bajos, dinteles gruesos, pequeñas aberturas que en su día servían para ventilar cuadras o almacenes. La madera de algunas puertas tiene un tono plateado por los años de lluvia y sol.
En varias casas se ven escudos tallados en piedra. No son grandes ni ostentosos, pero indican antiguas casas familiares del valle. Cerca del casco más antiguo quedan huertos pegados a las viviendas. En días húmedos el olor a tierra removida llega hasta la calle.
El paisaje alrededor de Eulate
Hacia el norte el pueblo se abre a campos y masas de robles y hayas. No hay grandes distancias visuales: el terreno ondulado corta el horizonte en franjas verdes y oscuras. Con el paso de las estaciones el color del bosque cambia bastante. En otoño el suelo se cubre de hojas y los caminos quedan mullidos. En primavera aparecen brotes nuevos y el verde se vuelve más intenso.
Dentro del propio pueblo hay varias fuentes. Una de ellas, con tres caños de piedra, suele ser punto de paso para quien sale a caminar hacia los caminos del valle.
Caminos que conectan con el valle del Ega
Los senderos que salen de Eulate siguen rutas antiguas entre pueblos cercanos. Algunos suben hacia zonas más altas del monte. La subida es constante y en ciertos tramos hay piedra suelta, así que conviene llevar calzado con suela firme.
A primera hora de la mañana el bosque tiene bastante actividad. Se oyen mirlos, algún picapinos y, si hay suerte y silencio, rapaces planeando sobre los claros. Los corzos a veces cruzan los bordes del bosque cuando todavía hay poca luz.
En verano es mejor salir temprano. El calor se nota en los tramos abiertos. En otoño los caminos suelen estar húmedos y resbalan más de lo que parece.
Cómo organizar una visita tranquila
Con unas horas se puede recorrer el casco del pueblo sin prisa: la iglesia, las calles cercanas y las fuentes. Después merece la pena caminar un poco hacia los senderos que salen al monte. No hace falta alejarse demasiado para notar el cambio entre el pueblo y el bosque.
Conviene llevar agua y algo de comida. Los servicios en Eulate son limitados y las tiendas no abundan. También es buena idea llevar una capa ligera incluso en días claros; el tiempo en esta zona de Navarra cambia rápido.
Llegar a Eulate
Desde Pamplona lo habitual es ir por la autovía A‑12 hasta Estella‑Lizarra y continuar por carreteras comarcales que entran en el valle. El trayecto ronda los cincuenta kilómetros. En invierno conviene mirar el parte meteorológico antes de salir, porque las carreteras de la zona pueden tener nieve o hielo.
Cuando llueve, los caminos alrededor del pueblo se embarran y las piedras quedan ocultas bajo pequeños charcos. Se puede seguir caminando, pero hay que hacerlo con más atención.
Eulate no funciona bien con visitas rápidas. El pueblo se entiende mejor al bajar el ritmo: escuchar cómo cruje la grava en una calle vacía, mirar las marcas de herramientas antiguas en la piedra de un portal, o quedarse un rato junto a los huertos mientras el viento mueve las hojas de los robles cercanos. Aquí casi todo ocurre despacio. Y así es como mejor se ve.