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sobre Lazagurría
Pueblo de la ribera del Ebro en Tierra Estella; destaca por sus huertas y la iglesia del Rosario
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En Tierra Estella, entre campos de cereal y horizontes abiertos, Lazagurría mantiene ese pulso tranquilo de los pueblos pequeños de Navarra. Con unos 180 vecinos y a 390 metros de altitud, aquí se viene a pasear sin prisa, a mirar el paisaje y a entender cómo el campo marca el calendario.
Qué ver en Lazagurría
La referencia principal es la iglesia parroquial de San Martín de Tours, un edificio con huellas de distintas épocas. Si está abierta, merece la pena entrar un momento y fijarse en los detalles constructivos que hablan de reformas y ampliaciones a lo largo del tiempo.
El resto se descubre caminando: casas de piedra y ladrillo, tejados de teja, dinteles trabajados, balcones de hierro y aleros de madera. Son calles cortas, de las que se recorren sin mapa, dejándose llevar.
En los alrededores, el paisaje es el de la Navarra agrícola: caminos entre parcelas, lomas suaves y cielos grandes. Con un poco de paciencia se ven aves ligadas a ambientes abiertos; conviene observar sin acercarse demasiado.
Qué hacer
Un paseo por los caminos rurales a primera o última hora del día cambia por completo la luz sobre los campos. Si te interesa la fotografía, la arquitectura doméstica y las líneas del paisaje dan mucho juego según la estación.
También se aprecian pequeños elementos de la vida de antes —lavaderos, cruceros o rincones de trabajo—, sin convertir el pueblo en museo: siguen ahí, integrados.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran en honor a San Martín, en torno a su festividad, y el pueblo se suma a celebraciones comarcales que refuerzan el vínculo con los vecinos de Tierra Estella.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta tranquila por el casco, parándote en la iglesia (si está accesible).
- Paseo corto por un camino a la salida del pueblo para ver el paisaje cerealista.
- Regreso por otra calle para fijarte en dinteles, balcones y aleros.
Mejor época
Primavera y otoño suelen dar temperaturas más llevaderas y colores más variados. En verano, al mediodía el sol cae fuerte en campo abierto; mejor madrugar o apurar la tarde. En invierno, los días cortos condicionan los paseos.