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sobre Luquin
Pueblo situado en una loma con vistas a Monjardín; destaca por su basílica de los Remedios
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Luquin es uno de esos pueblos pequeños de Tierra Estella donde lo que manda es el paisaje y el silencio. Con 129 vecinos y a 595 metros de altitud, el plan aquí va de caminar sin prisa, mirar lejos y dejar que el ritmo lo marque el campo. No encontrarás grandes reclamos monumentales: lo interesante está en el conjunto y en cómo se vive el entorno.
Qué ver en Luquin
El edificio principal es la iglesia parroquial, con su campanario dominando el perfil del pueblo. Merece la pena rodearla y fijarse en los detalles constructivos, muy propios de la Navarra interior.
El resto se disfruta paseando: casas de piedra, alguna vivienda blasonada y ese urbanismo sencillo de localidad agrícola. A poco que salgas por los caminos, aparecen las panorámicas de la comarca: cereal, lomas suaves y cambios de color muy marcados según la estación.
Qué hacer
- Paseos por caminos rurales: rutas fáciles, de las de ir charlando, que conectan con pistas tradicionales entre campos.
- Aves y paisaje: en zonas de cultivo siempre hay movimiento, sobre todo a primera y última hora.
- Fotografía: la luz baja (amanecer/atardecer) funciona especialmente bien en las fachadas de piedra y en el mosaico agrícola.
- Comer en la zona: cocina navarra de producto, con verdura cuando toca y platos de casa; conviene preguntar por temporada.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta tranquila por el casco urbano, parando en la iglesia y en las calles con mejores fachadas.
- Salida corta por un camino a las afueras para ganar algo de altura y ver Tierra Estella abierta delante.
Errores típicos
- Llegar en horas centrales de verano y hacer la caminata sin agua ni gorra: aquí hay poca sombra fuera del pueblo.
- Pensar que habrá servicios siempre disponibles: mejor llevar lo básico y comprobar antes si necesitas algo concreto.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Pamplona por la A-12 hacia Estella y después por carreteras comarcales.
Mejor época: Primavera y otoño, por luz y temperatura. En verano, mejor a primera o última hora; en invierno, días cortos y más frío.