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sobre Murieta
Pueblo en la vega del Ega con antigua estación de tren; cruce de caminos y vía verde
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Murieta, en Tierra Estella, es uno de esos pueblos navarros que se recorren sin prisa: casas de piedra, calles tranquilas y un paisaje de viñedos y campos de cereal alrededor. Con 346 habitantes y a 466 metros de altitud, aquí manda el ritmo del día a día, sin postureo.
El tamaño juega a favor: se llega, se aparca sin complicaciones y en un paseo corto ya te haces una idea clara del lugar. Además, queda bien situado para moverse por la comarca y sumar otras paradas cerca.
Qué ver en Murieta
La iglesia parroquial marca el centro del casco urbano. Si está abierta, merece la pena entrar: ayuda a entender cómo ha vivido (y vive) el pueblo.
Paseando por el núcleo verás fachadas de piedra, algún escudo y detalles de cantería. No hace falta llevar ruta cerrada: basta con callejear un rato y mirar con calma.
En las afueras, el paisaje cambia mucho según la estación. Hay caminos sencillos entre parcelas de cereal, viña y pequeños bosquetes: paseos cortos, de los de ir mirando más que de contar kilómetros.
Qué hacer
Murieta encaja con una escapada tranquila: caminar por caminos rurales, salir en bici por pistas agrícolas o sentarse un rato a bajar revoluciones.
En la mesa, lo habitual en Navarra: verdura, legumbre y carne; y, por el entorno, el vino aparece con naturalidad. Si te interesa, puedes enlazar con otros pueblos vinícolas de la zona.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta por el casco: iglesia por fuera y, si se puede, por dentro.
- Paseo corto por algún camino de salida para ver el mosaico de viña y cereal.
- Regreso por otra calle para cazar escudos y detalles en la piedra.
Errores típicos
- Ir con la idea de “ver mucho”: aquí lo mejor es callejear sin prisa y asumir que el plan es sencillo.
- Salir a caminar en verano a las horas centrales: hay tramos sin sombra y el calor se nota.