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sobre Nazar
Pequeño pueblo escondido en la Berrueza; a los pies de la sierra de Codés y Joar
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Hay pueblos que te obligan a bajar el ritmo nada más aparcar. Nazar es uno de esos. Llegas por una carretera tranquila, miras alrededor y piensas: aquí pasan pocas cosas… y precisamente de eso va el turismo en Nazar. Un puñado de casas, monte cerca y silencio de verdad.
Está en Tierra Estella, algo apartado de las rutas más transitadas de Navarra. Viven apenas unas cuarenta personas. No hay escaparate turístico ni intención de parecer otra cosa. Es simplemente un pueblo pequeño que sigue a lo suyo.
Cómo es Nazar y cómo recorrerlo
El casco urbano se recorre rápido. En veinte minutos ya has pasado por casi todas las calles.
La iglesia de San Pedro manda en la plaza. Es de piedra, sobria, de finales del siglo XVI según suele contarse. No llama la atención por grandeza, sino porque aquí todo es bastante contenido. Casas de mampostería, tejados rojizos, algún balcón de madera que ya ha visto bastantes inviernos.
Caminar por Nazar va más de fijarse en detalles que de ir tachando sitios. Portales grandes pensados para el frío, calles cortas que suben y bajan un poco, y algún punto desde el que el valle del Ega se abre entre los montes.
No hace falta mapa dentro del pueblo. De hecho, perderse aquí sería casi un logro.
Caminos hacia el monte
Lo interesante empieza cuando sales del núcleo.
Desde Nazar parten varios caminos que se acercan a los montes vinculados al entorno de Urbasa-Andía. No son rutas preparadas como en un parque natural con paneles cada cien metros. Son caminos de los de siempre: pista, senda y bosque.
El paisaje cambia mucho según la estación. En primavera todo se vuelve de un verde muy vivo. En otoño aparecen los ocres y ese suelo lleno de hojas que crujen al pisar. En invierno el ambiente es más serio, con humedad y días de niebla.
Si te gusta caminar, conviene mirar antes el recorrido o llevar algún mapa. Algunas sendas se bifurcan sin avisar.
Con un poco de suerte, a primera hora o al caer la tarde, se mueve fauna por la zona. Corzos, rapaces y, más de una vez, jabalíes que prefieren desaparecer rápido entre los árboles.
Las fiestas del pueblo
Las fiestas patronales giran alrededor de San Pedro y suelen celebrarse a finales de junio.
No esperes escenarios grandes ni programas interminables. Aquí la cosa es más sencilla: actos religiosos, algún encuentro vecinal, comida compartida y conversación larga en la plaza. Ese tipo de celebración que tiene más de reunión de vecinos que de evento pensado para atraer gente de fuera.
Si vas con poco tiempo
Nazar no es un sitio para planificar un día entero de actividades. Y tampoco pasa nada.
En dos horas puedes recorrer el pueblo sin prisa, acercarte a la iglesia, callejear un poco y salir andando por alguno de los caminos que empiezan en las afueras. Con eso ya te haces una buena idea del lugar.
Mi consejo es combinarlo con otros pueblos de Tierra Estella. Nazar funciona mejor como parada tranquila entre trayectos, como cuando paras en un mirador durante un viaje largo y te quedas un rato más de lo que pensabas.
Llegar y cosas a tener en cuenta
Desde Pamplona lo habitual es acercarse primero hacia Estella por la A‑12 y después continuar por carreteras secundarias.
El último tramo requiere ir con calma. Son carreteras estrechas y el tiempo en esta zona cambia rápido. Incluso en días soleados la temperatura baja bastante cuando cae la tarde.
Si piensas caminar por los alrededores, mejor llevar calzado de campo. Los caminos pueden estar embarrados o con raíces y piedras sueltas, sobre todo después de lluvia o en invierno.
Nazar no intenta impresionar a nadie. Y quizá por eso, cuando te vas, recuerdas bien la visita. A veces lo único que apetece es un lugar tranquilo, un paseo corto y ese silencio de monte que ya casi no se encuentra.