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sobre Torres del Río
Hito del Camino de Santiago por su Iglesia del Santo Sepulcro (octogonal y templaria)
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¿Sabes cuando vas conduciendo por una zona tranquila y, de repente, aparece un edificio que te hace frenar un poco aunque no supieras que estaba allí? Con el turismo en Torres del Río pasa algo así. Mucha gente llega siguiendo el Camino de Santiago o moviéndose por Tierra Estella y acaba parando por una sola razón: la iglesia del Santo Sepulcro.
No es grande ni monumental al estilo de una catedral. Pero la ves y piensas: “esto no es lo habitual por aquí”. Es del siglo XII y tiene planta octogonal, algo bastante raro en Navarra. Esa mezcla entre románico y un aire mudéjar le da un aspecto que se queda en la cabeza.
La iglesia del Santo Sepulcro, el motivo de la parada
Desde fuera ya llama la atención, pero lo interesante está dentro. Si la encuentras abierta —no siempre lo está— merece la pena entrar un momento.
La cúpula nervada es lo primero que se te va a los ojos. Las ventanas dejan pasar una luz bastante curiosa, de esas que cambian el ambiente sin necesidad de mucha decoración. No hay grandes alardes, ni falta que hace. El espacio es pequeño y bastante sobrio, pero transmite esa sensación de lugar antiguo donde han pasado muchísimos peregrinos durante siglos.
Es uno de esos edificios que se disfrutan mejor en silencio, mirando hacia arriba un rato.
Un pueblo pequeño, sin artificios
Torres del Río tiene poco más de un centenar de habitantes, así que el pueblo se recorre en nada. No es un sitio de calles monumentales ni de plazas llenas de terrazas.
Lo que hay es un caserío de piedra bastante coherente con el paisaje: casas sencillas, algunas con forja en balcones o madera en los aleros, calles cortas y ese ritmo tranquilo de los pueblos donde no pasa demasiada gente fuera del Camino.
En diez minutos ya te has orientado. Y, sinceramente, tampoco necesita mucho más.
El paisaje de Tierra Estella alrededor
Al salir del núcleo urbano empiezan enseguida los campos de cultivo típicos de esta parte de Navarra. Parcelas abiertas, algunos setos bajos y manchas de encinas o robles que aparecen aquí y allá.
Cerca pasa el río Linares, con choperas alineadas en la orilla. No es un paisaje espectacular en plan mirador de postal, pero tiene algo muy de la zona: tranquilo, agrícola y bastante abierto.
Si te apetece estirar las piernas, basta con seguir cualquier pista que salga del pueblo. En pocos minutos estás caminando entre campos, con bastante silencio alrededor.
Un alto clásico del Camino de Santiago
Torres del Río está pegado al Camino de Santiago, y eso se nota. Tradicionalmente han pasado peregrinos por aquí desde hace siglos, y hoy sigue siendo una parada habitual entre pueblos más grandes de la ruta.
Eso también explica por qué algunos días hay bastante movimiento y otros parece que el pueblo está medio dormido.
Durante el verano suele verse más ambiente. También en torno a las fiestas patronales de agosto dedicadas a la Virgen de la Peña. En fechas relacionadas con Santiago el flujo de peregrinos se nota un poco más.
Consejos prácticos antes de ir
La iglesia no siempre está abierta. A veces depende de la época del año o de si coincide con paso de peregrinos. Si tu idea es entrar sí o sí, conviene comprobar antes cómo está el acceso ese día.
Otra cosa a tener en cuenta: es un pueblo pequeño. Para compras, gestiones o más servicios lo normal es moverse a localidades cercanas como Estella o Los Arcos.
Cuánto tiempo dedicar a la visita
Torres del Río no es un destino para pasar todo el día. Es más bien una parada breve que encaja muy bien dentro de una ruta por Tierra Estella.
Con una o dos horas vas sobrado: ver la iglesia con calma si está abierta, dar una vuelta por el pueblo y quizá caminar un poco por alguno de los caminos que salen hacia el campo.
Y ya está. A veces los sitios funcionan mejor así: una parada corta, algo que te sorprende un rato, y sigues el camino con la sensación de haber descubierto algo curioso en mitad del trayecto.