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sobre Villamayor de Monjardín
A los pies del Castillo de Monjardín; hito del Camino con su famosa fuente de los moros
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En Tierra Estella, entre lomas de viña y cereal, Villamayor de Monjardín se asienta a 682 metros y ronda el centenar de vecinos. Aquí el ritmo es otro: calles de piedra, silencio casi constante y un paisaje abierto que cambia mucho según la luz y la estación.
Qué ver en Villamayor de Monjardín
El pueblo se entiende bien con un paseo corto. El núcleo gira alrededor de la iglesia parroquial, de aire medieval y con una torre visible desde lejos, buena referencia al llegar por carretera. Fíjate también en el caserío: fachadas de arenisca, tejados de teja y detalles sencillos (portones, rejas, balcones) que cuentan más de lo que parece.
A las afueras manda el paisaje agrícola: campos amplios, viñas y algún bosquete. Los caminos rurales son fáciles de seguir y apetecen sin prisa, parando a mirar y a escuchar.
Qué hacer
- Pasear por pistas y caminos entre cultivos (mejor calzado de campo si ha llovido).
- Observación de aves en terrenos abiertos: prismáticos y caminar en silencio ayudan.
- Fotografía: líneas de cultivo, horizontes limpios y la textura de la piedra en el casco urbano.
Fiestas y tradiciones
Calendario discreto: fiestas patronales en verano y celebraciones ligadas al ritmo de la cosecha en septiembre, además de romerías y procesiones según el calendario litúrgico.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta por el casco: iglesia por fuera y calles principales, sin buscar más.
- Salida breve por un camino cercano para ganar perspectiva del pueblo y el mosaico de campos.
Errores típicos
- Llegar con prisa: aquí compensa ir despacio y dejar que el lugar se explique solo.
- Subestimar el tiempo: agua y una capa extra vienen bien, incluso en meses templados.
- Contar con muchos servicios en el propio pueblo: mejor ir con lo básico previsto o apoyarse en localidades cercanas.