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sobre Legarda
Pueblo del Camino de Santiago antes del Alto del Perdón; arquitectura civil bien conservada
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Legarda es uno de esos pueblos pequeños de Valdizarbe donde el paisaje manda: campos de cereal abiertos, luz limpia y un silencio que se agradece. Con poca población y un casco urbano recogido, la visita se hace a pie y sin prisas, fijándose en los detalles.
Qué ver
La referencia principal es la iglesia parroquial de San Millán, en el centro del pueblo y buen punto para orientarse. Merece la pena dar una vuelta a la manzana y recorrer las calles cercanas para reconocer la arquitectura rural navarra: piedra y ladrillo, portones de madera, balcones de hierro, patios y corrales que hablan de una vida ligada al campo.
Al salir del casco urbano, lo que engancha es el paisaje agrícola de la Navarra Media. En pocos minutos ya estás entre caminos anchos, campos abiertos y pequeñas manchas de arbolado y ribera. Según la estación, cambia por completo la paleta: verdes, dorados, tierras recién trabajadas.
Qué hacer
- Paseo corto por caminos rurales: un bucle sencillo, sin necesidad de rutas largas ni grandes desniveles.
- Fotografía: primera y última hora del día, cuando las sombras dibujan el relieve suave de los campos.
- Parada dentro de una ruta por Valdizarbe: funciona bien como alto tranquilo entre pueblos y miradores de la comarca.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran en honor a San Millán (suelen caer en agosto). Ambiente de pueblo: actos religiosos, comidas compartidas y reunión de familias que vuelven esos días.
Errores típicos
- Ir a mediodía en verano: hay poca sombra y el paseo se hace pesado.
- Quedarse solo en la plaza: lo mejor se entiende dando un paseo corto por los caminos de salida.
- Entrar con prisa: Legarda se disfruta más despacio, mirando detalles de casas, portones y patios.