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sobre Odieta
Valle ganadero al norte de Pamplona; paisaje de colinas verdes y pequeños núcleos rurales
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En los Valles navarros, entre lomas verdes y caminos de tierra, Odieta va a su paso. Con 373 habitantes y unos 515 metros de altitud, aquí mandan el silencio, la piedra y la huerta. No es un sitio de grandes titulares: es un municipio para entrar despacio y mirar.
El nombre, de raíz vasca, encaja con esta Navarra donde paisaje y cultura conviven sin aspavientos. El casco es pequeño y sereno: casas de piedra, portadas amplias, balcones de madera y una plaza donde apetece sentarse un rato y dejar que pase el tiempo.
Qué ver en Odieta
La iglesia parroquial marca el centro, con una fachada sobria de sillería, muy de la zona. Merece la pena dar una vuelta sin mapa por las calles y fijarse en los detalles: fuentes, antiguos lavaderos y la arquitectura popular bien llevada, sin estridencias.
Al salir del núcleo, el entorno alterna campos con manchas de arbolado (encinas y robles). Hay pistas y senderos que conectan con el paisaje abierto del valle.
Qué hacer
Lo más agradecido es caminar: paseos cortos desde el pueblo y tramos que enlazan con núcleos cercanos por caminos tradicionales (dificultad baja a moderada según el tramo). También es terreno de fotografía tranquila: primeras luces sobre la piedra, tardes doradas y escenas cotidianas sin “decorado”.
En la mesa, manda el producto de temporada: cordero, verduras, quesos y embutidos.
Si solo tienes 2 horas
- Recorrido completo por el casco: iglesia, plaza, fuentes y lavaderos.
- Paseo corto por la salida hacia los caminos rurales, lo justo para ganar perspectiva del valle y volver.
Errores típicos
- Ir con prisas: Odieta se disfruta más a pie y sin reloj.
- Dar por hecho que habrá todo abierto fuera de temporada: mejor llevar una idea clara.
- Estrenar calzado: hay tramos empedrados y caminos de tierra.