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sobre Barásoain
Localidad señorial de la Valdorba; destaca por sus grandes casas de piedra y su relación con el músico Martín de Azpilicueta
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En la Zona Media navarra, entre campos de cereal y lomas suaves, Barásoain (602 habitantes) se deja conocer sin prisas. Es uno de esos pueblos donde el paseo manda: calles tranquilas, piedra vista, y ese silencio de interior que se entiende mejor a pie que en una foto.
Qué ver en Barásoain
La referencia patrimonial es la iglesia de San Pedro, de origen románico y reformada con el paso del tiempo. Su volumen sobrio y la torre cuadrada encajan bien con el paisaje del entorno y con el tono discreto del casco urbano.
El casco histórico se recorre en un rato. Merece la pena fijarse en las casas tradicionales: balcones de hierro, aleros de madera y fachadas de piedra que hablan de un pueblo agrícola, sin artificios.
En los alrededores, el atractivo está en el propio paisaje de la Zona Media: parcelas que cambian de color según la estación y pequeños barrancos que rompen la planicie.
Qué hacer
Apetece caminar por caminos rurales que enlazan con localidades cercanas y que permiten entender cómo se organiza el territorio. Si te gusta la fotografía, los cambios de luz sobre los campos y las fachadas de piedra dan mucho juego, sobre todo a primera y última hora.
La cocina local gira en torno a producto de huerta y a elaboraciones vinculadas al cereal. Si comes en el pueblo o cerca, busca platos de temporada y tira de lo que haya ese día.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas de San Pedro se celebran en torno al 29 de junio. También hay celebraciones en agosto, como ocurre en muchos pueblos navarros, y la Semana Santa mantiene su componente tradicional.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el casco fijándote en la arquitectura popular.
- Visita exterior (y, si está abierta) a la iglesia de San Pedro.
- Vuelta corta por algún camino agrícola a las afueras para ver el paisaje.
Mejor época
De primavera a otoño el entorno luce más: en mayo y junio los campos están verdes y el tiempo suele acompañar; en septiembre y octubre llegan los tonos dorados de la recolección. En pleno verano, a mediodía, el calor y la luz dura restan parte del encanto del paseo.