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sobre Ugao-Miraballes
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El nombre completo del municipio —Ugao-Miraballes— aparece escrito con guion en la señalética foral. Miraballes alude al núcleo histórico, el que creció junto al paso natural del valle del Nervión; Ugao se usa con más frecuencia para el conjunto actual. La ubicación explica bastante de lo que se ve hoy. Este tramo del valle fue durante siglos una vía de paso entre Bilbao y el interior de Bizkaia. El río y la carretera primero, y después el ferrocarril, acabaron marcando el ritmo del lugar. Cuando uno cruza la BI‑636 lo percibe: junto a las casas más antiguas aparecen naves y bloques levantados en la segunda mitad del siglo XX, cuando la actividad industrial se extendió por todo el valle.
Un pasado ligado al hierro
La documentación sitúa la fundación de la villa en el siglo XIV, cuando el Señorío de Vizcaya concedió carta puebla. Como en otras poblaciones del entorno, el hierro tuvo que ver con su desarrollo. Los montes cercanos proporcionaban madera para el carbón vegetal y el río facilitaba mover martinetes y ferrerías.
Durante siglos el trabajo del metal estuvo presente, primero en pequeñas instalaciones y, ya en época contemporánea, en fábricas de mayor tamaño. A mediados del siglo XX Ugao llegó a concentrar bastante empleo industrial para un municipio pequeño. Hoy esa actividad es mucho menor, aunque algunas naves y edificios de ese periodo siguen formando parte del paisaje urbano.
Una feria agrícola con protagonismo femenino
Uno de los encuentros más conocidos del calendario local no tiene que ver con el hierro sino con el campo. A comienzos de marzo suele celebrarse una feria agrícola organizada por mujeres productoras.
No funciona como un mercado pensado para visitantes de paso. Lo que se ve en los puestos responde a lo que se produce en distintos puntos de Euskadi y alrededores: quesos, miel, plantas de huerta, conservas o pan elaborado en pequeños obradores. También aparecen tortillas de bacalao hechas en casa.
Ese día el frontón y la plaza concentran buena parte de la actividad. La conversación gira más en torno a cosechas, precios y semillas que a cualquier otra cosa.
Subir al Ganekogorta desde el valle
El perfil del Ganekogorta domina todo el entorno de Ugao-Miraballes. Con sus casi mil metros, es una de las cimas más conocidas de los montes que separan el valle del Nervión del área minera y de la ría de Bilbao.
Desde el propio pueblo salen caminos que remontan la ladera. La subida más directa atraviesa zonas de bosque joven y antiguos caminos utilizados durante siglos para mover madera y mineral. En algunos tramos aún se distinguen muros y restos de construcciones ligadas a antiguas ferrerías, aunque no siempre es fácil identificarlos si no se sabe qué se está mirando.
La parte alta del monte se abre en campas donde suele verse ganado suelto. En días claros, hacia el norte se adivina la ría de Bilbao; hacia el sur el valle se estira siguiendo el curso del Nervión.
El paseo junto al río
El Nervión pasa pegado a Ugao-Miraballes y durante mucho tiempo condicionó tanto la industria como la vida cotidiana. En algunos tramos todavía se conservan muros y defensas antiguas levantadas para contener las crecidas.
Hoy existe un paseo peatonal que sigue el curso del río durante un buen trecho. Es uno de los recorridos habituales de los vecinos, sobre todo a última hora de la tarde. Cuando ha llovido varios días seguidos el agua baja turbia y con fuerza; en verano, en cambio, el ritmo es más tranquilo.
El frontón del pueblo queda muy cerca. No es grande ni tiene gradas formales: un banco corrido de piedra y poco más. Algunas tardes se organizan partidas entre vecinos, de las que se siguen desde fuera, apoyado en la barandilla o esperando turno.
Cómo llegar y qué tener en cuenta
Ugao-Miraballes está a poca distancia de Bilbao y se llega fácilmente por carretera siguiendo el valle del Nervión. También tiene conexión ferroviaria y autobuses que lo enlazan con la capital.
El centro se recorre andando sin dificultad. Si se quiere caminar un poco más, merece acercarse al paseo del río o tomar alguno de los senderos que suben hacia el Ganekogorta.
No hay una estructura turística grande. La información municipal suele publicarse en la web del ayuntamiento y en los paneles que hay junto a la plaza. Aquí el ritmo es más bien el de un pueblo del valle: gente que sale a caminar después de comer, partidas en el frontón y conversaciones largas a la sombra cuando el tiempo acompaña.