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sobre Arrigorriaga
Valles y caseríos a un paso de Bilbao, con mucha vida local.
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Arrigorriaga tiene unos 12.000 habitantes y vive a la sombra de Bilbao. Está pegado a la ciudad, dentro del Gran Bilbao, y la mayoría de la gente llega aquí por trabajo o porque la vivienda es algo más asequible. Turismo, poco. Aun así, si andas por la zona, tiene un par de sitios que justifican una parada corta.
Cómo llegar y aparcar
Desde Bilbao se llega en pocos minutos por la A‑8 o por la carretera que sigue el valle del Nervión. También hay tren y metro, así que mucha gente entra y sale a diario sin usar coche.
Aparcar en el centro suele ser cuestión de dar una vuelta corta. Si vienes directo al parque de Mendikosolo, allí hay un aparcamiento amplio que normalmente tiene sitio. Aquí no existe temporada alta turística, así que no esperes grandes problemas.
El centro del pueblo
El centro gira alrededor de la calle Mayor y las calles que la cruzan. Bares, comercio de barrio y bastante movimiento a media mañana. Es un pueblo que funciona más como zona residencial que como destino de fin de semana.
No hay casco histórico antiguo ni arquitectura que obligue a sacar la cámara. La iglesia de Santa María Magdalena es del siglo XIX y tiene el aspecto típico de esa época. Dentro conserva una escultura anterior, de principios del XVIII. Durante un tiempo parte del edificio se utilizó como cine, algo que todavía explica la forma algo extraña del conjunto.
Los martes suele montarse mercado en la plaza. Puestos de fruta, verdura, algo de queso y bastante ropa. Es un mercado de compra diaria, no uno pensado para atraer visitantes.
Mendikosolo y la subida a Abrisketa
El lugar donde termina yendo todo el mundo es Mendikosolo. Es un parque alrededor de un pequeño embalse en un valle cerrado. Hay un camino que rodea el agua, algo más de un kilómetro y prácticamente llano. Familias, gente paseando al perro, ciclistas que empiezan o terminan ruta.
Desde aquí sale también el camino que sube hacia el barranco de Goikiri y la zona de Abrisketa. La subida atraviesa pinares y acaba en la ermita de San Pedro de Abrisketa. Se suele situar entre los siglos XI y XII, aunque algunas partes parecen posteriores. El edificio es sencillo y normalmente está abierto.
Desde arriba el paisaje cambia. Ya no miras al Nervión ni a Bilbao, sino hacia el valle de Arratia.
Un apunte de historia
El nombre de Arrigorriaga suele relacionarse con una vieja leyenda sobre una batalla medieval en Padura. La historia habla de sangre derramada y de un infante llamado Ordoño. Las fechas cambian según quién lo cuente y pruebas claras no hay muchas.
Lo que sí aparece en documentos es la parroquia en el año 1107, vinculada entonces al monasterio de San Salvador de Oña.
Más tarde, en el siglo XIX, el puente de Moyordín fue escenario de enfrentamientos entre liberales y carlistas. Hoy el puente sigue cumpliendo su función en la carretera local. No hay señal que explique lo que pasó allí.
Cuándo parar aquí
Arrigorriaga no tiene un momento del año especialmente marcado. Es un pueblo activo todo el tiempo. En verano se está algo más fresco que en otros valles más cerrados, y las terrazas se llenan cuando el día acompaña.
Los domingos por la mañana Mendikosolo se llena de bicicletas de montaña. Muchos empiezan aquí rutas que suben hacia Venta Alta o hacia los montes cercanos.
Si vienes, hazlo sencillo. Aparca en Mendikosolo, da la vuelta al embalse y luego baja al centro a tomar algo. Con una hora o poco más ya te haces una idea clara del sitio. Si buscas un casco viejo bonito o un pueblo pensado para el visitante, toca seguir carretera. Aquí la vida va por otro lado.