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sobre Hondarribia (Fuenterrabía)
Cantábrico, acantilados y sabor marinero en el corazón vasco.
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Hondarribia se ve en un día. Aparca fuera de la muralla y olvídate del coche. El casco histórico es pequeño y peatonal, no está pensado para circular. En verano, si llegas pasadas las once de la mañana, te tocará dar vueltas para encontrar hueco.
El aeropuerto de San Sebastián está al otro lado del río Bidasoa. Se cruza andando en diez minutos.
Recinto amurallado: entrar a pie
La muralla rodea el casco viejo. Lo más práctico es dejarlo todo fuera y subir por cualquiera de sus rampas. Calles estrechas, vecinos entrando y saliendo, no hay sitio.
Se puede bordear la muralla en un paseo corto, parando en los baluartes. Las vistas son claras: el río Bidasoa y, enfrente, Hendaya. Allí bloques altos; aquí casas bajas con tejados rojos.
Dentro el trazado es sencillo, casi una cuadrícula. No hace falta mapa. La plaza de Armas es el centro, con soportales y el ayuntamiento. Los fines de semana suele haber movimiento.
La iglesia de Santa María está pegada a la muralla. El edificio actual es tardomedieval, aunque ha pasado por reconstrucciones. La zona ha tenido bastantes asedios a lo largo de los siglos.
En una esquina del recinto está el antiguo castillo que hoy funciona como hotel público. Los muros son gruesos y domina toda la plaza.
Comer: pinchos y pescado
Aquí se come bien, pero no es barato. El casco antiguo tiene barras con pinchos a cualquier hora. Platos que se repiten: txangurro gratinado, kokotxas en salsa verde o pescado a la brasa. Las raciones no suelen ser pequeñas; compartir es lo normal.
Si el casco está lleno, baja al barrio de la Marina. Las casas de colores y los soportales concentran muchos sitios para comer o cenar. El ambiente suele ser más relajado por la noche.
Subir al Jaizkibel o ir al faro
Si te apetece caminar, el monte Jaizkibel está encima del pueblo. Hay pistas anchas que salen desde las afueras; se sube sin mucha dificultad técnica. Calcula varias horas entre subir, mirar y volver. Desde arriba se ve la desembocadura del Bidasoa y parte de la costa guipuzcoana.
Otra opción más tranquila es caminar hacia el cabo Higuer siguiendo la costa. El paseo pasa por la playa y sigue hasta el faro. Es terreno fácil y bastante llano.
La playa es amplia, con arena gruesa. El agua aquí rara vez está templada.
Cuándo venir
Agosto tiene mucha gente, tráfico lento en los accesos y precios más altos.
A principios de septiembre se celebra el Alarde. Ese día las calles se llenan desde primera hora; moverse por el casco se vuelve complicado.
Fuera de temporada cambia bastante. En invierno hay días muy tranquilos, con viento del Cantábrico entrando por la ría y menos locales abiertos.
Consejo final
Aparca fuera del recinto amurallado siempre. Recorre primero el casco viejo a pie; luego baja a la Marina para comer o tomar algo según veas ambiente libre o apretado Si tienes tiempo extra puedes ir hacia cabo Higuer o subir un tramo del Jaizkibel