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sobre Irun
Entre montes y mar, tradición vasca y buen comer en cada plaza.
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En el extremo nororiental de Gipuzkoa, Irun es bastante más que una ciudad de paso. Con 63.835 habitantes, se abre a orillas del Bidasoa y comparte paisaje e historia con Francia, al otro lado, en Hendaya. Su posición la convirtió durante siglos en una puerta de entrada a la Península, pero aquí hay vida propia: comercio, barrios con carácter y esa mezcla de trajín urbano con espacios naturales a un paso.
Irun forma parte de la comarca de Bidasoa-Txingudi. El estuario del Bidasoa dibuja un mosaico de marismas y canales, y la cercanía del Cantábrico se nota en el ambiente. El clima atlántico suele ser suave (y cambiante), y la ciudad funciona bien como base para moverse entre Gipuzkoa y el sur de Francia.
Qué ver en Irun
El Museo Romano Oiasso ayuda a entender el pasado de la ciudad: la Oiasso romana fue un puerto fluvial relevante y las excavaciones han sacado a la luz restos que ponen contexto a lo que hoy pisamos.
En el centro, la Iglesia de Santa María del Juncal (siglo XVI) guarda la imagen de la patrona y conserva retablos de interés. En un alto cercano, la Ermita de Santa Elena, de origen medieval, abre vistas sobre el valle del Bidasoa.
El Palacio Arbelaiz (siglo XVIII) merece una parada por su fachada barroca, aunque hoy tenga uso administrativo.
Si tiras hacia lo natural, el Parque Ecológico de Plaiaundi es una de las joyas locales: marismas recuperadas en la bahía de Txingudi, con pasarelas y observatorios para ver aves sin molestar.
Y si te apetece ganar altura, el Monte San Marcial regala una panorámica amplia sobre la desembocadura del Bidasoa y la costa; arriba está la ermita, muy ligada a la memoria histórica de la ciudad.
Qué hacer
Irun se presta a combinar cultura, paseos y mesa. Hay rutas de senderismo hacia los montes cercanos (San Marcial es la más a mano) y conexiones hacia Peñas de Aia, que domina el horizonte sur.
El paseo fluvial del Bidasoa permite caminar junto al río, cruzar el puente internacional y entrar en Hendaya. También se recorre bien en bici gracias a los tramos habilitados.
En el centro y en barrios como Anaka se come bien de barra: pintxos, pescado cuando toca, verduras de temporada, guisos vascos y sidra.
Fiestas y tradiciones
El Alarde de San Marcial (30 de junio) es la gran cita: conmemoración militar-religiosa ligada a la batalla de 1522, con desfile multitudinario y fuerte arraigo local.
Las fiestas de San Juan y San Pedro, entre finales de junio y primeros de julio, llenan la ciudad de música y ambiente. En septiembre se celebra la romería a Santa Elena, y la Tamborrada del 20 de enero conecta Irun con la tradición festiva guipuzcoana.
Si solo tienes 2 horas
- Museo Romano Oiasso si te encaja una visita cultural breve.
- Paseo por el entorno de Santa María del Juncal y calles del centro.
- Remate con un paseo corto por Plaiaundi para asomarte a la bahía de Txingudi y al juego de mareas.
Errores típicos
- Ir a Plaiaundi sin tener en cuenta el tiempo: con lluvia y viento atlántico se disfruta menos y conviene llevar capa o impermeable.
- Cruzar a Francia “por si acaso” sin documentación: lleva DNI o pasaporte encima.
- Quedarse solo en el centro y perderse el contraste: marismas en Plaiaundi y altura en San Marcial cambian mucho la foto del día.
Información práctica
Cómo llegar: Desde San Sebastián, Irun está a unos 20 km por AP-8 o N-1. El tren de cercanías (Euskotren) conecta ambas ciudades con frecuencias habituales; también hay autobuses. Por carretera, las conexiones con el resto del País Vasco son muy buenas.
Mejor época: Primavera y otoño suelen ser las estaciones más agradecidas para caminar. En verano hay más ambiente (y más movimiento por la cercanía de la costa). En invierno, aunque no suele hacer un frío duro, la lluvia puede condicionar los planes.
Consejo útil: Aprovecha para completar el triángulo Bidasoa-Txingudi con Hondarribia y Hendaya.