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sobre Bermeo
Cantábrico, acantilados y sabor marinero en el corazón vasco.
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En la costa vizcaína, con el Cantábrico golpeando los acantilados, Bermeo sigue siendo una villa marinera de verdad. Con sus 17.038 habitantes, el puerto marca el ritmo: faena, lonja, olor a sal y conversación de arrantzales. Las casas de colores sobre el muelle y las cuestas del casco viejo completan una imagen más cotidiana que “de postal”.
Bermeo es un lugar trabajador, y eso se nota. Pasear por el centro histórico es ir encontrando calles empinadas, casas con historia y, de vez en cuando, una rendija de mar al fondo. Además, está a poca distancia de Bilbao y funciona como una de las entradas naturales a la Reserva de la Biosfera de Urdaibai.
Qué ver en Bermeo
El Puerto Viejo es el corazón del pueblo. Si te acercas temprano, verás movimiento real: barcos entrando y actividad en la lonja.
La iglesia de Santa Eufemia (gótica) domina el casco antiguo desde el siglo XV. Alrededor, el entramado de calles conserva edificios nobles y viejas casas-torre que recuerdan épocas de más riqueza… y de más riesgos en el mar.
Frente a la costa asoma la isla de Izaro, muy presente en la memoria local. No se visita libremente, pero se disfruta bien desde miradores y paseos cercanos, como el mirador de Lamera.
En el cabo, el faro de Matxitxako regala panorámicas serias del Cantábrico, con acantilados y mar abierto.
Qué hacer
Para entender la cultura marinera, el Museo del Pescador ayuda a poner contexto: artes de pesca, construcción naval y vida en torno al puerto.
En mesa manda el producto: pescado y marisco según temporada, y pintxos en el casco viejo con barras muy disputadas.
En días de mar “amable”, la playa de Aritzatxu queda a mano para un baño rápido; con más mar, suele haber ambiente de surf por la zona.
Fiestas y tradiciones
A finales de agosto llegan San Bartolomé, con varios días de ambiente en la calle y regatas. El 16 de septiembre se celebra la Virgen Madalena con romerías.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el Puerto Viejo y el casco histórico (prepárate para las cuestas).
- Parada corta en Santa Eufemia.
- Remate con vistas hacia Izaro desde un mirador cercano.
Errores típicos
- Ir al cabo de Matxitxako sin cortavientos: aquí el aire te cambia el plan en cinco minutos.
- Subestimar las cuestas del casco viejo (calzado cómodo y, si puedes, evita suelas lisas).
- Pretender comer a última hora un fin de semana sin reserva: lo normal es esperar.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Bilbao, carretera BI-631. También hay autobús regular de Bizkaibus (línea A3518).
Consejo: Mete una capa extra en la mochila incluso en verano; el norte se hace notar.