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sobre Elantxobe (Elanchove)
Cantábrico, acantilados y sabor marinero en el corazón vasco.
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Hay pueblos que parecen desafiar la lógica de la geografía, y Elantxobe es uno de ellos. Este diminuto municipio vizcaíno se agarra a un acantilado de unos 80 metros sobre el Cantábrico. Las casas, apretadas y escalonadas, caen hacia el puerto entre escaleras empinadas y callejuelas que se retuercen entre fachadas claras. En el casco antiguo casi todo se hace a pie: aquí se camina, se sube, se baja, y el mar se cuela en casi todos los ángulos.
En plena Reserva de la Biosfera de Urdaibai, Elantxobe conserva aire de villa marinera. Lo mejor es venir con tiempo y sin agenda cerrada: el pueblo se entiende a base de pasearlo.
Qué ver
- El casco antiguo: el trazado vertical, los pasadizos, las escaleras y los miradores naturales. Se disfruta despacio.
- El puerto pesquero: pequeño y recogido, con ambiente de mar y buenas vistas hacia la ladera.
- Iglesia de San Nicolás de Bari: en lo alto, presidiendo el conjunto y con panorámicas agradecidas.
- Cabo Ogoño y acantilados: si te apetece andar, los senderos cercanos llevan a puntos altos con vistas abiertas a la costa.
Qué hacer
Senderismo por caminos que enlazan con pueblos cercanos y tramos costeros; fotografía (mejor viajar ligero: aquí las cuestas cuentan); y mesa marinera, con protagonismo del pescado y recetas de la zona.
Si solo tienes 2 horas
- Baja al puerto y vuelve subiendo por calles interiores, enlazando escaleras y miradores.
- Sube hasta la iglesia para ver el pueblo “en vertical”.
- Remata con un paseo corto por la parte alta para asomarte a los acantilados.
Errores típicos
- Ir con prisas: las cuestas mandan; calcula más tiempo del que parece en el mapa.
- Calzado inadecuado: escaleras y suelo húmedo piden suela con agarre.
- Confiarse con el coche: el acceso al casco antiguo es limitado; aparca donde toca y sigue a pie.