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sobre Nabarniz (Navárniz)
Valles y caseríos a un paso de Bilbao, con mucha vida local.
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En el corazón de Busturialdea, donde las colinas vizcaínas se ondulan entre prados y caseríos dispersos, está Nabarniz: un pueblo pequeño, de los que se entienden despacio. Con algo más de 260 habitantes y a unos 360 metros de altitud, aquí lo normal es bajar el ritmo, escuchar el campo y caminar sin más plan que el de dar una vuelta.
Nabarniz no va de grandes monumentos. La gracia está en lo cotidiano: pistas de tierra que conectan barrios, muros de piedra, madera oscurecida por la humedad, y ese verde que en Urdaibai parece no agotarse nunca. Tras la lluvia, todo huele a bosque.
Qué ver (sin complicarse)
- Iglesia de San Esteban: en el núcleo principal. Es un templo sobrio, visita rápida, de las que encajan bien en un paseo.
- Caseríos y paisaje: lo mejor es mirar alrededor. Aleros amplios, balconadas y tejados con historia; arquitectura rural vasca sin pose.
- Caminos rurales: pistas suaves entre prados y manchas de robledal y hayedo. Si ha llovido, cuenta con barro.
Si solo tienes 2 horas
- Cruza el centro y acércate a la iglesia de San Esteban (si está abierta, entra un momento).
- Enlaza pistas entre caseríos: sal por una y vuelve por otra. No hace falta “hacer ruta”.
- Busca un alto cercano del entorno para llevarte una panorámica amplia de los valles.
Errores típicos
- Ir con prisa: aquí el plan es precisamente no correr.
- Calzado inadecuado: con humedad, las pistas embarran y resbalan.
- Contar con muchos servicios en el propio municipio: mejor venir con lo básico resuelto.
- Aparcar estorbando accesos a caseríos, pasos agrícolas o entradas de fincas: deja el coche donde no moleste.