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sobre Okondo (Oquendo)
Piedra, historia y paisaje atlántico en el interior vasco.
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Okondo es uno de esos valles tranquilos de la Cuadrilla de Ayala donde el verde manda y la vida se reparte entre caseríos, arroyos y caminos rurales. Con algo más de mil habitantes mantiene un pulso rural reconocible: barrios dispersos, vida comunitaria en torno a la iglesia y un paisaje que se entiende mejor caminándolo despacio.
El municipio se asienta a baja altitud y se organiza en varios núcleos. También funciona como punto de paso entre Álava, Bizkaia y la muga con Burgos, útil si te apetece combinar la visita con otros pueblos del entorno sin hacer grandes desplazamientos.
Qué ver en Okondo
- Iglesia de San Miguel Arcángel (Antoñana) y pequeñas ermitas repartidas por los barrios: arquitectura sobria, de valle, muy pegada al día a día.
- Caseríos tradicionales: piedra, madera, aleros generosos y tejados a dos aguas; muchos se ven desde la carretera o en paseos cortos entre barrios.
- Huellas de la tradición ferrona: quedan rastros en el territorio (canales, pasos de agua, viejos trazados). No es tanto “ir a un monumento” como leer el paisaje con calma.
Qué hacer
- Paseos por caminos rurales entre núcleos: praderas y manchas de bosque, con puentes y pasos de agua.
- Bici por carreteras secundarias: trazados tranquilos, con subidas llevaderas si vas sin prisa.
- Comer de temporada: cocina alavesa de producto (guisos, carnes y huerta); si vas en fin de semana o en fiestas, conviene reservar.
- Aves y ribera: en zonas poco transitadas se ven rapaces y aves forestales, sobre todo a primera hora.
Si solo tienes 2 horas
- Date una vuelta por Antoñana y entra en la iglesia si está abierta.
- Elige un camino entre caseríos (ida y vuelta) para fijarte en la arquitectura y en cómo el agua ordena el valle.
- Termina con una parada tranquila para tomar algo, sin encadenar demasiados puntos.
Mejor época
- Primavera y otoño: luz suave y campo muy vivo; tras lluvias, calzado con buen agarre.
- Verano: buen ambiente si coincide con fiestas de barrio, aunque a mediodía algunos tramos abiertos se hacen duros por el calor.