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sobre Arraia-Maeztu (Arraya-Maestu)
Verde intenso, caseríos y montañas cercanas con rutas y miradores.
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En las estribaciones de los Montes de Vitoria, entre praderas y bosques, Arraia-Maeztu agrupa varios pueblos bajo un mismo nombre. Son unos 800 vecinos repartidos en núcleos como Apellániz, Antoñana o Víllodas. Aquí manda el paisaje: caseríos de piedra, caminos rurales y un silencio que se agradece.
El patrimonio está disperso, así que lo sensato es moverse entre localidades y no esperar “un gran casco histórico” en un solo punto.
Qué ver
- Apellániz: la iglesia de San Millán, de aire gótico, merece una vuelta alrededor y, si coincide que está abierta, una visita al interior.
- Víllodas: la ermita de San Martín de Tours y el caserío, muy rural, con arquitectura tradicional sin postureo.
- Antoñana: un paseo por el núcleo y su iglesia parroquial, para entender el ritmo del municipio.
- En distintos pueblos aparecen casonas blasonadas y arquitectura civil típica de la zona: conviene ir con calma y fijarse en detalles.
En el entorno, los Montes de Vitoria ponen el telón de fondo: hayedos, robledales y pastos, con panorámicas hacia la Llanada Alavesa cuando el día abre.
Qué hacer
Lo mejor aquí es caminar o ir en bici por pistas y caminos que enlazan pueblos. Hay rutas de distinta dificultad por los Montes de Vitoria; elige según el tiempo y la meteorología, que cambia rápido.
Si te tira lo cultural, puedes hilvanar una ruta de iglesias y ermitas, pero conviene preguntar antes por la posibilidad de verlas por dentro: en el Ayuntamiento suelen orientar.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo corto por Apellániz (iglesia y alrededores).
- Salto a Víllodas para ver la ermita y callejear entre caseríos.
- Remata con una cota cercana o un alto accesible en coche para llevarte una primera panorámica, sin meterte en una ruta larga.
Errores típicos
- Pensar que todo se hace “en un paseo” sin coche: los núcleos están separados.
- Ir con prisa y querer encadenar demasiados pueblos: lo interesante está en los detalles y el paisaje.
- Contar con ver templos por dentro sin comprobar antes si están abiertos.