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sobre Lagran
Verde intenso, caseríos y montañas cercanas con rutas y miradores.
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En lo alto de la Montaña Alavesa, a unos 756 metros de altitud, Lagrán es de esos pueblos tranquilos del interior de Álava donde el paisaje marca el ritmo. Con poco menos de 200 vecinos, vive entre campos de cereal, manchas de roble y lomas suaves que abren vistas amplias hacia las sierras cercanas. Aquí se viene a caminar, a mirar y a bajar el volumen.
El casco es pequeño y se recorre en un paseo corto: casas de piedra, portones de madera, balcones de forja y algún escudo en fachada que recuerda tiempos más prósperos. La iglesia parroquial marca el centro y sirve de referencia antes de salir hacia los caminos.
Qué ver (sin alargar)
- Iglesia parroquial y entorno, con calma.
- Calles del casco: arquitectura tradicional y detalles en piedra.
- Alrededores del pueblo: en cuanto sales, el campo se abre y aparecen esas vistas limpias tan de la zona.
Qué hacer
- Senderismo por pistas y senderos locales: rutas suaves y otras con más desnivel, según hacia dónde tires.
- Fotografía y observación de fauna: mejor a primera y última hora, cuando el campo está más activo.
- Bici (carretera o montaña): poco tráfico, pero con subidas.
Mejor época
- Primavera y otoño suelen dar los paseos más agradecidos: luz buena, colores y temperatura llevadera.
- Invierno puede traer días duros en altura; conviene venir preparado.
- Verano, si aprieta el sol, pide madrugar o salir a última hora.
Errores típicos
- Llegar sin coche pensando en moverte fácil por la comarca: el transporte público es limitado y las distancias entre pueblos se notan.
- Quedarte solo en el casco: lo mejor empieza a cinco minutos andando, cuando arrancan las pistas y el paisaje se abre.