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sobre Navaridas
Viñedos, bodegas y pueblos de piedra entre colinas suaves.
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Navaridas es uno de esos pueblos mínimos de Rioja Alavesa donde el vino manda más que el reloj. Con menos de 200 vecinos, vive entre viñas, con la Sierra de Cantabria al norte y el Ebro al sur. Aquí se viene a bajar el ritmo: pasear, mirar piedra vieja y entender cómo el paisaje y la bodega han crecido a la vez.
Qué ver en Navaridas
El casco urbano es compacto, de calles estrechas y recogidas. En el centro, la iglesia parroquial de la Asunción (barroca) marca la referencia con su torre y un aire sobrio.
Bajo el pueblo, el vino también tiene su propia “geografía”: calados y bodegas tradicionales excavados en el subsuelo, ligados a la vida doméstica y a la elaboración de siempre, hoy adaptada.
Fíjate en las casonas blasonadas: escudos en piedra y fachadas serenas, de esas que hablan de familia y de oficio sin levantar la voz.
Y, en cuanto sales, empiezan los caminos entre viñedos: el mejor plan es andar un rato sin prisa y mirar cómo cambia el color según la estación.
Qué hacer
El enoturismo es lo natural en la zona: visitas a bodegas cercanas y catas para entender estilos y elaboraciones de Rioja Alavesa.
Para caminar o pedalear, tienes pistas y caminos rurales que conectan pueblos y viñas. Si quieres completar la escapada, quedan cerca localidades como Laguardia o Elciego.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran en torno al 15 de agosto (Asunción). En septiembre y octubre, la vendimia se nota en el ambiente. También se celebra San Andrés a finales de noviembre, asociado a los vinos nuevos.
Errores típicos
- Venir con el plan cerrado y sin margen: en pueblos tan pequeños, conviene adaptar el día a lo que encuentres.
- Visitar bodegas sin reservar: en temporada alta es fácil quedarse sin hueco.