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sobre Dulantzi (Alegría de Álava)
Verde intenso, caseríos y montañas cercanas con rutas y miradores.
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Introducción
Hay pueblos cuya identidad se nota al caminar. Dulantzi (Alegría de Álava) es de esos: piedra, conversaciones a media voz, barras con pintxos y una vida de calle que no necesita decorado. Aquí el verde atlántico se mezcla con el carácter más interior de Álava: mañanas frescas, tardes claras y estaciones que se notan de verdad. Se recorre bien a pie y se disfruta sin prisas: un rato de paseo y otro de mesa.
Qué ver en Dulantzi (Alegría de Álava)
Paseo por el casco urbano
Calles cortas, portales, balcones y algún escudo que aparece cuando levantas la vista. Entra a media mañana a tomar algo y mira el ritmo del pueblo: suele decir más que cualquier guía.
Iglesia y entorno
La parroquia y su entorno ayudan a orientarse. Fíjate en la cantería, el atrio y la plaza alrededor: ahí se entiende cómo se organiza el municipio.
El frontón
Aunque no haya partida, el frontón resume mucho de lo cotidiano. Si coincide actividad, quédate un rato: se aprende mirando y escuchando.
Caminos suaves alrededor
A las afueras hay pistas rurales y senderos entre prados para una vuelta corta, sin complicarse. Es una forma sencilla de ver el paisaje cercano y volver al pueblo a tiempo para un poteo tranquilo.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta por la plaza y las calles del centro, sin mapa: lo bueno aparece al doblar esquinas.
- Parada breve en la parroquia y en el entorno inmediato.
- Foto y vistazo al frontón.
- Paseo corto por algún camino rural a las afueras (20–30 minutos ida y vuelta) antes de regresar al casco.
Errores típicos
- Querer verlo todo en coche: en un municipio así compensa aparcar una vez y caminar.
- Pasar a horas “muertas”: si llegas muy temprano o en plena sobremesa, el pueblo puede parecer más parado de lo que es.
- Ir sin una capa: el tiempo en Álava cambia rápido, incluso en días claros.