Artículo completo
sobre Iruraiz-Gauna
Verde intenso, caseríos y montañas cercanas con rutas y miradores.
Ocultar artículo Leer artículo completo
En la Llanada Alavesa, entre campos de cereal y caminos agrícolas, Iruraiz-Gauna se entiende mejor a paso lento. Son varios núcleos (Iruraiz, Gauna, Eribe, Ziriano y Monasterioguren) y poca población: silencio, horizonte abierto y una vida muy marcada por las estaciones.
No hay un gran “hito” que se lo lleve todo por delante. Lo atractivo aquí es el conjunto: paisaje llano que cambia de color según el mes, pueblos pequeños de piedra y madera, y un patrimonio parroquial que cuenta cómo se ha organizado la vida en esta parte de Álava durante siglos.
Qué ver
El hilo conductor son las iglesias. La de San Martín en Iruraiz y la de San Esteban en Gauna responden a esa sobriedad alavesa de líneas claras, piedra y campanario como referencia del pueblo.
En Monasterioguren quedan vestigios vinculados a un antiguo monasterio; conviene acercarse sin prisa y fijarse en detalles del caserío y en la trama del núcleo.
Entre pueblos, los caminos rurales enlazan los núcleos sin dificultad técnica: se presta tanto a un paseo como a una vuelta en bici, con poco tráfico y buenas vistas. En el recorrido aparecen también casonas con escudos en fachada, pistas de antiguas familias con peso en la zona.
Qué hacer
- Pasear entre núcleos por caminos rurales, mejor a primera o última hora del día.
- Observar aves en los cultivos si te gusta la ornitología (según época).
- Combinar con una escapada a Vitoria-Gasteiz, a poca distancia.
Mejor época
La llanada luce especialmente en días despejados y con luz baja (mañana o tarde). Si puedes elegir, evita las horas centrales en jornadas muy calurosas o con viento fuerte: aquí el paisaje es abierto y se nota.
Errores típicos
- Aparcar estorbando entradas a fincas o pasos de maquinaria agrícola.
- Confundir caminos de trabajo con rutas “turísticas”: cede el paso y no bloquees.
- Ir con prisa: es un destino de caminar, mirar y volver por donde has venido.