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sobre Zalduondo (Zalduendo de Álava)
Verde intenso, caseríos y montañas cercanas con rutas y miradores.
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En la Llanada Alavesa, entre campos de cereal que cambian de color con las estaciones, aparece Zalduondo: un pueblo pequeño (195 habitantes) y tranquilo, a 610 metros de altitud. Aquí la gracia está en caminar sin prisa, mirar la piedra de las casas y entender cómo se organiza un núcleo rural alavés sin artificios.
Qué ver en Zalduondo
- Iglesia parroquial: el edificio que ordena el caserío. Tiene origen medieval y reformas de distintas épocas; merece la pena rodearla y fijarse en la fábrica de piedra y la torre.
- Casonas y casas blasonadas: varias viviendas conservan escudos heráldicos y portadas sobrias. Conviene recorrer las calles despacio, porque los detalles suelen estar en altura.
- La Llanada en abierto: en cuanto sales por un camino rural, el paisaje se abre y manda la horizontalidad: campos de cultivo, algún crucero y ermitas dispersas en el entorno.
Qué hacer
- Paseo y senderismo suave por pistas agrícolas, por lo general llanas, para estirar las piernas y disfrutar del silencio.
- Cicloturismo por carreteras secundarias con poco tráfico, enlazando pueblos cercanos.
- Comer por la zona: en localidades próximas es fácil encontrar cocina alavesa (legumbres, patatas, quesos, carne). También suele asomar vino de Rioja Alavesa en la mesa, aunque sea otra comarca.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta al casco urbano: busca escudos, dinteles y portadas; se ve rápido, pero gana si vas despacio.
- Parada en la iglesia y paseo alrededor.
- Camino corto hacia las afueras (15–20 minutos) para tener una vista amplia de la Llanada y volver.
Errores típicos
- Venir con prisas: es un pueblo para pasear, no para “tachar” lugares.
- Entrar con el coche hasta el centro: calles estrechas y maniobras incómodas; mejor aparcar sin estorbar y seguir a pie.
- Confiarse con el tiempo: aquí el viento y el frío aparecen de golpe; una capa extra suele venir bien.