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sobre Mutriku (Motrico)
Cantábrico, acantilados y sabor marinero en el corazón vasco.
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Encajada entre el Cantábrico y las colinas verdes de Gipuzkoa, Mutriku es una villa marinera de las que se hacen a pie y sin prisa. El casco antiguo, declarado Conjunto Monumental, cae por calles empinadas hasta un puerto que sigue marcando el pulso del pueblo.
Pasear por Mutriku se parece más a hojear un libro que a “cumplir” un itinerario: piedra, balcones de madera, fachadas señoriales y esquinas que hablan de comercio y mar. Aquí el plan suele ser mirar, escuchar y comer bien.
Qué ver en Mutriku
La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (siglos XVII-XVIII) preside el perfil urbano; merece entrar y detenerse un momento en el interior y el retablo mayor.
En el casco histórico aparecen el Palacio Galdona (siglo XVIII), el Palacio Montalivet y varias casas-torre que ayudan a situar la importancia que tuvo la villa.
El puerto pesquero es el centro natural: paseo corto, ambiente local y vistas al rompeolas. Cerca quedan la playa de Burumendi, más recogida, y la playa de Saturrarán, más abierta.
Mutriku cuenta también con una central de energía undimotriz, un apunte curioso sobre cómo el mar aquí no solo se pesca: también se investiga.
Qué hacer
Si te apetece caminar, hay tramos de costa hacia Ondarroa con acantilados y calas. Con buena mar, se ven actividades como kayak o paddle surf.
En la mesa manda el Cantábrico: pescado y marisco, guisos marineros y pintxos en los bares del entorno del puerto.
Mejor época
Mutriku funciona bien en primavera y a principios de otoño, cuando se pasea cómodo y el pueblo mantiene vida sin el ajetreo de pleno verano. Si vas en invierno, cuenta con días muy cambiantes: el plan es más de puerto, casco viejo y ratos a cubierto entre chubascos.
Errores típicos
- Entrar con el coche hasta el casco histórico: calles estrechas, cuestas y poco margen para maniobrar; suele salir mejor aparcar fuera y subir andando.
- Confiarse con el tiempo: aquí puede girar en minutos; un chubasquero ligero y calzado que agarre evitan resbalones en piedra mojada.