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sobre Pasaia (Pasajes)
Cantábrico, acantilados y sabor marinero en el corazón vasco.
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A cinco kilómetros de San Sebastián, Pasaia vive de cara a una bahía profunda que ha marcado su carácter. Este municipio costero (15.820 habitantes) se reparte en cuatro barrios —San Pedro, San Juan, Antxo y Trintxerpe—: vidas distintas, mismo puerto.
Aquí manda lo marinero. Calles estrechas, fachadas que casi se tocan sobre el agua, barcos amarrados a pocos metros de las casas y ese olor a sal que se queda en la ropa. Y, al fondo, el pasado industrial del puerto conviviendo con rincones históricos muy bien mantenidos.
Llegar tiene su punto, sobre todo si cruzas entre San Pedro y San Juan en las lanchas-paseras: un trayecto corto que te mete en la escena portuaria tal y como es.
Qué ver en Pasaia
El barrio de San Juan (Pasai Donibane) es el más agradecido para pasear: una franja de casas entre el monte y el agua, con calle principal peatonal y edificios de los siglos XVI al XVIII. La Casa Cámara (s. XVI) y el Palacio de Villaviciosa ayudan a situarse.
La iglesia de San Juan Bautista (s. XVII) se visita rápido y compensa entrar. Cerca aparecen referencias a viajeros ilustres que pasaron por aquí, como Victor Hugo, y a episodios ligados al puerto.
En San Pedro, el museo-taller dedicado a la carpintería de ribera enseña cómo se trabajan embarcaciones con técnicas tradicionales, conectadas con la memoria ballenera y marinera vasca.
Si te apetece ganar altura, la batería de Molinao (monte San Marcos) abre vistas hacia la bocana y el Cantábrico.
Qué hacer
Cruza la bahía en lancha-pasera y vuelve andando por la otra orilla: así se entiende el municipio. También pasa por aquí el Camino de Santiago del Norte, y desde San Pedro puedes enlazar con la subida al monte Ulia, con panorámicas hacia la costa.
En mesa, manda el pescado. Hay sidrerías cerca y txakoli para acompañar. Antxo y Trintxerpe, más portuarios e industriales, muestran el Pasaia que trabaja.
Fiestas y tradiciones
A finales de junio llegan las fiestas de San Juan, con ambiente de barrio, regatas y la noche de hogueras frente al mar. En septiembre, las fiestas de San Pedro traen más regatas, música y degustaciones. En Semana Santa, destaca la tradición marinera del Viernes Santo.
Mejor época
Pasaia luce más con tiempo estable y buena visibilidad, cuando apetece caminar sin prisas por los muelles y subir a algún mirador. Con lluvia y viento el paseo sigue teniendo carácter, pero conviene venir con margen y plan B, porque el Cantábrico cambia de humor rápido.
Errores típicos
- Quedarse solo en San Juan y no cruzar a San Pedro: el conjunto se entiende mejor desde ambos lados.
- Ir con prisas y sin mirar los horarios de las lanchas-paseras, sobre todo fuera de temporada alta.
- Calzado poco adecuado: el empedrado y las cuestas pasan factura.
Información práctica
Cómo llegar: Desde San Sebastián se llega en autobús urbano (líneas E20 y E21). En coche, acceso por la N-1 o AP-8 (salida Pasaia). Desde el aeropuerto de San Sebastián hay unos 15 km.
Consejo: Lleva chubasquero: el Cantábrico cambia de humor rápido.