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sobre Ermua
Valles y caseríos a un paso de Bilbao, con mucha vida local.
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Ermua no juega a ser un pueblo postal del País Vasco. Tiene unos 15.500 vecinos apretados en muy poco espacio y bloques altos por todas partes. Está en el límite con Gipuzkoa, encajado en el valle del Ego. Si vienes buscando caseríos de piedra y un casco viejo de foto, aquí no lo vas a encontrar.
Aparcar, ver y marcharse
Llegas por la A‑8 o por la N‑634. El centro tiene muchas rotondas y calles cortas; la primera impresión es un poco caótica. Hay un aparcamiento junto al polideportivo y otro subterráneo en la plaza de los Fueros. Suelen llenarse por la mañana porque el pueblo funciona más como zona comercial que como parada turística.
Desde ahí baja andando por la calle Mayor. La iglesia de Santiago es lo más claro que verás. Torre barroca del siglo XVIII, fachada más reciente. A un lado está el palacio Valdespina, hoy con usos públicos y biblioteca. Ambos edificios comparten autoría de Sebastián de Lecuna.
El resto del centro es práctico. Tiendas, bancos, bares, tráfico. Das una vuelta sin prisa y en media hora te haces una idea.
A cinco minutos queda el parque de Osintxu. Es una loma con eucaliptos, caminos cortos y un mirador hacia el valle. También se ve una gran fábrica de componentes de automoción. No es un bosque salvaje; sirve más bien para estirar las piernas.
El monte Urko o cómo sudar en 6 km
La subida clásica al Urko arranca cerca del frontón. Son unos seis kilómetros y bastante desnivel. Calcula un par de horas largas si vas tranquilo.
La primera mitad es pista ancha. Después el camino se estrecha y aparecen piedras. Conviene llevar agua porque no suele haber fuentes en la subida.
Arriba encontrarás el vértice geodésico y vistas abiertas si el día acompaña. Se distinguen los valles cercanos y, a veces, una franja de mar. Si entra la niebla, que aquí pasa mucho, se ve bastante menos.
Lo normal es bajar por el mismo camino. Hay quien intenta enlazar con Eibar, pero el rodeo es largo.
Historia en tres fechas
1353: el lugar aparece citado como «Hermua» en documentos medievales.
1794: durante la guerra con Francia el pueblo fue incendiado y saqueado. Por eso quedan pocos edificios anteriores a esa época.
1997: ETA secuestra y asesina al concejal Miguel Ángel Blanco. La reacción social fue masiva y durante semanas Ermua estuvo en todos los informativos.
El crecimiento fuerte llegó con la industria metalúrgica. Primero talleres de armas y llaves. Hoy predominan las empresas vinculadas a la automoción y la logística.
Si coincides con fiestas
San Blas, a comienzos de febrero, suele llenar la plaza de puestos de comida y artesanía. Es una celebración corta y muy local.
Santiago Apóstol, a finales de julio, es la fiesta principal. Hay procesión, música por la noche y ambiente en la calle.
En diciembre se celebra el mercado de Santo Tomás. Aparecen quesos, talos y embutidos. Se junta bastante gente de la zona.
Cómo llegar y cuándo ir
Desde Bilbao se tarda alrededor de media hora por la A‑8 si el tráfico va bien. También hay tren de Euskotren y autobuses que conectan con la capital vizcaína y con pueblos cercanos.
El verano puede ser pesado. Mucho calor en el valle y bastante movimiento de gente que vuelve de la costa. Primavera y otoño se llevan mejor, sobre todo si quieres subir al Urko. En invierno el barro complica la caminata.
Si pasas por Ermua, párate un rato y camina hasta el mirador o la iglesia. No hace falta más tiempo. Para cascos viejos y ambiente más tradicional tendrás que moverte a otros pueblos de la zona.