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sobre Izurtza (Izurza)
Valles y caseríos a un paso de Bilbao, con mucha vida local.
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En el corazón de Durangaldea, entre valles verdes del interior vizcaíno, está Izurtza: un municipio pequeño y discreto donde la vida rural marca el ritmo. A poca altitud y muy cerca de Durango, funciona bien como parada tranquila para estirar las piernas, asomarse a los caseríos y entender el paisaje atlántico del Duranguesado.
Aquí no vas a encontrar grandes monumentos ni una infraestructura turística reseñable. Lo que hay es lo que de verdad define estos pueblos: caminos entre prados, bosques de roble y haya, caseríos dispersos y un silencio que se agradece cuando vienes de lugares más concurridos.
Qué ver en Izurtza
- Iglesia parroquial: sencilla, de las que vertebran la vida del pueblo. Merece una parada breve.
- Caseríos y arquitectura popular: piedra, madera y tejados tradicionales. Se disfrutan desde el camino, sin entrar en fincas privadas.
- Entorno natural: pistas y senderos rurales que enlazan con el valle y con localidades cercanas. Desde algunos puntos algo elevados se abren vistas hacia las montañas del entorno.
Qué hacer
- Paseos y senderismo suave por caminos locales, entre prados y bosquetes.
- Cicloturismo por carreteras secundarias, normalmente tranquilas, enlazando con rutas de la comarca.
- Acercarte a Durango si quieres completar el día con más servicios y ambiente urbano.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta a pie por el núcleo y un par de caminos cercanos para ver caseríos, prados y arbolado.
- Parada rápida en la iglesia y regreso por un tramo distinto para que el paseo sea circular.
Errores típicos
- Metertse con el coche por pistas estrechas “a ver dónde llevan”: mejor quedarse en accesos claros y no bloquear entradas.
- Confundir caminos privados con públicos: si hay duda, se respeta, se da la vuelta y punto.
- Venir con el chip de “hacer cosas”: Izurtza se entiende despacio, con un paseo corto y sin más plan.