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sobre Mallabia (Mallavia)
Valles y caseríos a un paso de Bilbao, con mucha vida local.
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Mallabia (Mallavia), en Durangaldea, es de esos municipios pequeños de Bizkaia que se entienden mejor a paso lento. Aquí no hay un “centro monumental” al uso: hay caseríos repartidos, laderas verdes casi siempre húmedas y una vida rural que sigue su curso. El euskera se escucha con normalidad y, entre la piedra y la madera, asoma ese aire de pueblo trabajado durante generaciones.
Qué ver en Mallabia
En el núcleo, la iglesia parroquial de San Pedro marca el punto de referencia. Cerca aparecen casonas y palacios con escudos en la fachada, recordatorios discretos de un pasado con peso en la zona.
En cuanto sales del casco, el protagonismo cambia: pistas rurales, praderas y manchas de bosque (robles y hayas) que, según la estación, se vuelven más luminosas o más cerradas. Lo mejor es mirar alrededor sin buscar “la foto”, porque el atractivo está en el conjunto.
Qué hacer
Mallabia se presta a caminar o ir en bici por carreteras locales y caminos que enlazan con otros puntos del Duranguesado. Es habitual cruzarse con actividad ganadera y ver oveja latxa en los prados.
Para comer, la comarca mantiene el pulso de la cocina vasca de temporada: legumbres, carne y quesos, y el ambiente de sidrería en los meses habituales del txotx, si te coincide.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas de San Pedro suelen caer a finales de junio (en torno al 29). En febrero se canta Santa Águeda por barrios y caseríos, una tradición que se vive más en la calle que en carteles.
Mejor época
Si buscas pasear sin agobios, cualquier momento con buena previsión de lluvia funciona: cuando el suelo está seco se camina mejor por pistas y senderos. Tras varios días de agua, algunos tramos se vuelven resbaladizos y el paseo pide más calma (y mejor calzado).