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sobre Zornotza (Amorebieta-Echano)
Valles y caseríos a un paso de Bilbao, con mucha vida local.
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Zornotza funciona mejor si no te complicas. Llegas, aparcas fuera del centro y entras andando. El pueblo no es grande y se recorre rápido. Si vienes un sábado por la mañana habrá movimiento en el mercado y en las calles cercanas. A partir del mediodía el tráfico se vuelve más pesado.
Cómo llegar y dónde aparcar
Desde la A‑8 sales en Amorebieta y en pocos minutos estás dentro del pueblo. El centro tiene bastantes calles peatonales, así que no compensa dar vueltas buscando hueco. Lo práctico es dejar el coche junto al polideportivo o en el aparcamiento que hay detrás del mercado. Suelen ser los dos puntos donde todavía queda sitio cuando el centro ya está lleno.
En invierno hay más coches de lo normal los fines de semana por la temporada de sidra. Si cenas en una sidrería de la zona, cuenta con caminar un rato desde donde hayas aparcado.
Calles que no figuran en la postal
Zornotza no tiene un casco medieval espectacular. Lo más antiguo está en Zubiaur, con algunas casas de piedra y soportales que aguantan desde hace siglos. Es una parte pequeña y se recorre en pocos minutos.
La iglesia de Santa María parece más grande desde fuera. Las obras empezaron en el siglo XVI y el interior quedó bastante sobrio, con una sola nave. El retablo barroco es lo que más llama la atención cuando entras. El edificio del ayuntamiento ocupa una antigua casa torre de piedra. Robusta, sin demasiados adornos.
El resto del pueblo es abierto. Plazas amplias, frontones repartidos por los barrios y el Ibaizabal pasando al lado. Nada de decorado antiguo. Más bien un pueblo que ha crecido alrededor de su vida diaria.
Comer y beber aquí
En Zornotza la sidra manda durante buena parte del invierno. Las sidrerías de alrededor se llenan los fines de semana y el ritual es el de siempre: tortilla de bacalao, carne a la brasa, queso con nueces y sidra directa de la kupela cuando alguien abre el grifo. La gente se levanta, prueba el chorro y vuelve a la mesa.
Fuera de esa época el ambiente vuelve a los bares de siempre. Pintxos sencillos, tortillas grandes y cuadrillas que se conocen entre ellas. No es un sitio de cocina elaborada. Se come bien y punto.
Caminos fáciles para moverse un rato
El paseo más sencillo sigue el curso del Ibaizabal. Sale cerca del parque de Urrunaga y avanza paralelo al río durante varios kilómetros hasta la zona de la presa. Es un camino ancho, con poco desnivel. Mucha gente lo usa para correr, pasear al perro o ir en bici.
También hay recorridos señalizados que suben hacia las ermitas cercanas. Uno enlaza San Antonio, Larrea y San Miguel en un bucle bastante suave. Otro itinerario algo más largo atraviesa zonas de hayedo y pistas forestales antes de volver al pueblo. Después de lluvia aparece barro en varios tramos.
Si te quedas con ganas de monte serio, el parque natural de Urkiola queda a pocos minutos en coche.
Cosas que aquí se dan por hechas
El nombre que oirás a los vecinos es Zornotza. El término Amorebieta‑Etxano es el oficial del municipio, pero mucha gente usa el primero para todo.
El Cross Internacional que se celebra en invierno tiene bastante nivel. Corredores africanos y europeos compiten cada año y los chavales del pueblo se acercan a verlos entrenar por los alrededores del circuito.
El casco antiguo real está en Zubiaur, no alrededor del monasterio. Allí está también uno de los frontones más conocidos del pueblo, con la pared de piedra vista que aparece en muchas fotos.
En temporada de sidra verás coches aparcados donde normalmente no los hay. Es parte del ritual de cada fin de semana.
Si vas, hazlo sencillo. Aparca fuera del centro, entra andando, da una vuelta por Zubiaur y acércate luego al paseo del río. En una hora habrás visto lo esencial. Si además cae una buena chuleta con sidra, el día queda resuelto.