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sobre Artzentales (Arcentales)
Valles y caseríos a un paso de Bilbao, con mucha vida local.
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En el corazón de las Encartaciones vizcaínas, donde los valles se estrechan y el verde manda, aparece Artzentales. Es un municipio pequeño, de caseríos dispersos entre prados y bosques, donde la vida va a su ritmo y el silencio lo rompen las regatas y algún tractor a lo lejos. Aquí no vienes a tachar una lista de monumentos: vienes a caminar, mirar y entender cómo se habita este paisaje.
Qué ver en Artzentales
El principal referente patrimonial es la iglesia parroquial de San Martín de Tours, en el barrio de Santullán. Tiene origen medieval, con reformas posteriores, y ayuda a orientarse en un término municipal muy repartido.
Merece la pena fijarse en los caseríos tradicionales y en cómo se agarran a la ladera: aleros generosos, piedra, madera y una relación directa con la tierra. Recorrer barrios como Santullán, Nocedal o Traslaviña es una buena forma de “leer” el valle sin prisas.
En lo natural, el río Carranza y sus afluentes dejan tramos de ribera frescos, con rincones donde parar un rato. Mejor hacerlo con respeto: no todo es zona de baño y el entorno es delicado.
Qué hacer
Hay buenos mimbres para caminar por caminos vecinales que conectan barrios, prados y manchas de bosque. En otoño, la micología tira mucho por la comarca: recoge solo lo que identifiques con total seguridad y respeta las normas locales.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta tranquila por Santullán, con parada en la iglesia de San Martín.
- Paseo corto por algún camino entre caseríos cercano, para llevarte la foto mental del mosaico de prados y bosque.
Errores típicos
- Confiarse con las distancias: en Artzentales todo está más disperso de lo que parece.
- Aparcar donde estorba en accesos de caseríos o pistas: son pasos de trabajo.
- Salir sin chubasquero: el tiempo cambia rápido, también en verano.