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sobre Galdames
Valles y caseríos a un paso de Bilbao, con mucha vida local.
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En el corazón de las Encartaciones, ese rincón vizcaíno de valles tranquilos y laderas siempre verdes, está Galdames. Con una población pequeña, aquí la visita va de bajar revoluciones: caminos vecinales, barrios dispersos, caseríos de piedra y una calma que se nota en cuanto te sales de la carretera principal.
Galdames no intenta ser un destino de postal. Funciona mejor si vienes con curiosidad por lo rural: arquitectura popular, vida de valle y paseos cortos entre prados, regatas y bosques atlánticos.
Qué ver en Galdames
- Iglesia de San Esteban: el templo parroquial y referencia del núcleo principal. Sobria, de iglesia rural vasca.
- Caseríos tradicionales: repartidos por el municipio, con piedra, madera y tejado a dos aguas. Lo más agradecido es enlazar barrios por carreteras secundarias y pistas, sin prisa.
- Paisaje de regatas y bosques: arroyos, robles y hayas acompañan muchas caminatas. Si te paras un momento, el bosque se deja escuchar.
Qué hacer
- Caminar por los caminos rurales que conectan barrios y caseríos. Rutas de dificultad baja o media, más de disfrutar del entorno que de “hacer cumbre”.
- Bici de montaña por pistas forestales; el desnivel cambia según el recorrido.
- Comer en la comarca: en los alrededores es fácil encontrar cocina encartada basada en producto (legumbre, queso, vacuno y repostería).
Fiestas y tradiciones
Las fiestas de San Esteban se celebran a finales de diciembre, en torno al día 26. En verano también hay celebraciones pequeñas por barrios, con ambiente vecinal y romería.
Mejor época
Con lluvia o tras varios días húmedos, los caminos pueden estar barrosos y las pistas se vuelven más lentas. Si buscas pasear con calma y ver el valle con buena luz, ayuda elegir días estables y salir temprano.
Errores típicos
- Venir buscando un “centro” monumental: aquí el plan es pasear y mirar.
- Confiarlo todo al transporte público: el acceso es limitado; suele venir mejor vehículo propio.
- Ir con calzado urbano: entre humedad, barro y pistas, se agradecen zapatillas con suela o botas.