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sobre Idiazabal
Verde intenso, caseríos y montañas cercanas con rutas y miradores.
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En el corazón del Goierri, Idiazabal es bastante más que el nombre de un queso famoso. Este municipio guipuzcoano (algo más de 2.200 habitantes) se asienta a 210 metros de altitud, entre praderas y lomas suaves del interior vasco. La vida sigue ligada al caserío y al pastoreo: ovejas latxas en las laderas, chimeneas humeando en invierno y el olor del queso curándose en las queserías.
El núcleo se recorre en poco tiempo. La iglesia parroquial de San Martín de Tours marca el centro y, alrededor, el pulso es el de un pueblo tranquilo: calles sin alardes y salida rápida al campo. En el término municipal aparecen caseríos tradicionales dispersos, algunos con piedra vista, balcones de madera y escudos; no están aquí como “postales”, sino como parte del día a día.
Idiazabal también viene bien como punto de partida para moverse por el Goierri y asomarse al macizo de Aralar, con el perfil del Txindoki recortado muchas veces en el horizonte. Cerca hay bosques de hayas y robles que lucen especialmente con temperaturas frescas, cuando el verde está en su punto o el otoño aprieta. Si te tira la gastronomía, merece la pena acercarse a una quesería artesanal con D.O.: ver el proceso pone en contexto por qué el queso aquí no es reclamo, sino rutina.
Qué hacer
- Paseos y senderismo por pistas y caminos rurales; hay opciones suaves por el valle y otras que tiran hacia Aralar.
- Bici por carreteras comarcales con poco tráfico, con repechos constantes.
- Mesa: queso, cuajada y cocina vasca de interior.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el centro y parada en la iglesia de San Martín de Tours.
- Salida corta por caminos rurales cercanos para ver caseríos, praderas y el ambiente de caserío.
- Compra de queso (y, si encaja, visita breve a una quesería).
Errores típicos
- Querer abarcar monte “serio” en una tarde: mejor una ruta corta y bien elegida.
- Meter el coche por calles estrechas sin plan; aparca a la primera con sentido común y entra andando.
- Subestimar el barro y la niebla si llueve: en pistas y senderos se nota rápido.