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sobre Lazkao (Lazcano)
Verde intenso, caseríos y montañas cercanas con rutas y miradores.
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En el corazón del Goierri, entre praderas y lomas suaves, Lazkao (Gipuzkoa) lleva el ritmo calmado del interior. Con algo más de 6.000 habitantes y a unos 160 metros de altitud, se recorre sin prisa: calles del casco, plazas con vida y caseríos que asoman entre verdes intensos. Es un buen sitio para bajar revoluciones y mirar alrededor.
El patrimonio mezcla lo religioso y lo señorial, y el entorno invita a caminar sin grandes complicaciones. Además, está bien comunicado por carretera con Donostia/San Sebastián y con el resto de Gipuzkoa, así que encaja tanto en una parada de paso como en una escapada corta.
Qué ver en Lazkao
La iglesia parroquial de San Miguel Arcángel marca el centro. Tiene origen medieval y reformas posteriores; si está abierta, merece la pena entrar y fijarse en la torre y en la amplitud del interior.
Entre los edificios civiles, llama la atención el Palacio Insausti, de aire señorial. No siempre se puede visitar por dentro, pero desde fuera se aprecia bien la arquitectura tradicional guipuzcoana.
Al salir del casco, el paisaje es de campiña: prados, manchas de hayedo y robledal, y vistas hacia el valle del Oria en cuanto se gana un poco de altura.
Qué hacer
La gastronomía aquí pasa por el Idiazabal. Si localizas alguna quesería en los alrededores que acepte visitas o degustación, es una forma directa de entender el producto desde el origen (mejor preguntar antes, porque no siempre atienden).
Para moverte, hay rutas suaves que salen del pueblo y carreteras secundarias que funcionan bien para ciclismo con poco tráfico. A poca distancia, el Parque Natural de Aizkorri-Aratz amplía el abanico si buscas montaña más seria.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas de San Miguel se celebran en septiembre, con ambiente de música, danzas y deporte rural. En verano suele haber actividad cultural y deportiva, y el Carnaval también tiene tirón en la localidad.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el casco y la plaza, sin mapa: es pequeño y se entiende rápido.
- Entrada a la iglesia de San Miguel si coincide que está abierta.
- Vuelta corta por caminos cercanos para ver caseríos y prados en las afueras (mejor sin meterse en rutas largas).
Errores típicos
- Dar por hecho que podrás entrar a todos los edificios: conviene llevar un plan B por si están cerrados.
- Ir con el tiempo justo y querer “hacer monte”: para la parte más montañera, reserva otra mañana o ve con previsión.