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sobre Gorliz
Cantábrico, acantilados y sabor marinero en el corazón vasco.
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En Gorliz casi todo gira alrededor de la playa. Si vienes en verano, llega pronto. A las nueve de la mañana el aparcamiento de la playa ya empieza a moverse y a media mañana suele estar lleno. Es la playa más larga de Bizkaia o, como mínimo, de las que más arena tienen. En julio y agosto se nota.
Playa y parking
El truco aquí es simple: venir temprano o asumir que tocará dar vueltas. El parking de la playa es grande y gratuito, pero en días buenos se llena. Si no encuentras hueco, sigue hacia Astondo y aparca allí. Desde ese lado llegas andando en unos diez minutos por el paseo.
La playa suele estar limpia y el agua, dentro de lo que es el Cantábrico, bastante clara. No es el Caribe, pero se puede nadar sin problema. En la parte este hay zona donde los perros pueden estar durante todo el año. La zona oeste la ocupan muchas veces surfistas que están empezando; las olas suelen ser manejables.
Subida al faro
Desde la arena se ve el faro arriba del acantilado. Parece más lejos de lo que está, pero la subida se nota en las piernas.
Puedes llegar por carretera o por un sendero que bordea la costa y pasa por las ruinas del castillo de Azkorriaga. El sendero es más corto y mucho más agradecido.
El faro es relativamente reciente. No tiene historia antigua detrás, pero desde arriba se ve bien toda la boca de la ría y la costa hacia Getxo y Plentzia. En días muy claros dicen que se alcanza a ver más lejos hacia el este, aunque eso ya depende del día.
Arriba hay bancos y poco más. Lleva agua si subes caminando. Y ojo con el viento: cuando sopla, sopla de verdad.
Lo que encontrarás (y lo que no)
El centro de Gorliz es funcional. Una calle principal, algunos bares, comercio básico y vida de pueblo costero. La iglesia de la Purísima suele estar cerrada fuera de los oficios.
Cerca del aparcamiento de la playa aparecieron restos arqueológicos antiguos; hoy hay paneles que lo explican, pero no es un yacimiento visitable.
El antiguo Hospital Marino —un edificio grande frente a la bahía— hoy funciona como espacio para eventos y congresos. Normalmente se ve solo por fuera.
Si buscas casco histórico o calles antiguas para pasear, este no es el sitio. La gente viene por la playa, por el faro y por caminar por los acantilados.
Rutas sin complicaciones
La más sencilla es el paseo del Pinar. Une la playa con Astondo por un camino llano entre pinos. Son unos dos kilómetros y se hace sin pensar demasiado. Mucha gente lo usa para caminar al atardecer.
Si quieres algo más largo, hay rutas que siguen los acantilados hacia el cabo Billano. Algunos tramos pasan por infraestructuras militares construidas durante la guerra para una batería de costa que apenas llegó a usarse. Todavía se ven túneles y restos de hormigón.
También circula una ruta señalizada alrededor del pueblo conocida por los columpios que han ido colocando en distintos puntos del recorrido. Sirve para dar una vuelta larga sin meterse en montaña.
Comer y beber
En verano la zona se llena de cuadrillas y mesas largas. A veces organizan concursos de paellas y otras fiestas populares en el barrio de Andra Mari. Conviene comprobar fechas porque cambian según el año.
El resto del tiempo lo habitual son pintxos clásicos en los bares y bastante txakoli de la zona. En los merenderos cercanos a la bahía se repite el menú típico de costa: pescado a la plancha, merluza, chuleta. Cocina sencilla y raciones generosas.
Cuándo venir
Primavera y principios de otoño funcionan bien. La playa está tranquila y el tiempo suele ser estable.
Julio y agosto son otra historia. Mucha gente, mucho coche y poco sitio para aparcar. Si solo puedes venir en verano, madruga.
Durante las fiestas del pueblo y algunos eventos gastronómicos de julio el ambiente se anima bastante. Si buscas calma, mejor evitar esos fines de semana.
Último consejo
Gorliz se entiende rápido: playa larga, paseo cómodo y un faro con buenas vistas. Con una mañana y parte de la tarde te haces una idea clara.
Aparca sin complicarte, camina hasta la playa y, si te quedan ganas, sube al faro al final del día. Si buscas más ambiente de casco antiguo, Plentzia está a pocos minutos y cambia bastante el panorama.