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sobre Bilbao
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En el corazón del País Vasco, donde la ría se abre camino entre montes verdes hasta el Cantábrico, Bilbao se ha reinventado sin renegar de su pasado. Pasó de motor industrial del norte a referencia cultural y arquitectónica, y ese carácter bilbaíno se nota en el ritmo de la calle y en la forma de vivir los barrios.
Pasear por Bilbao es ir saltando de una época a otra. El Casco Viejo conserva el trazo medieval de la villa, con sus siete calles y tabernas veteranas, mientras el Ensanche muestra una ciudad más burguesa y ordenada. La recuperación de la ría y de antiguos espacios industriales ha devuelto aire al centro: hoy se camina junto al agua donde antes dominaban los muelles.
Qué ver en Bilbao
El Museo Guggenheim es el icono que cambió la imagen de la ciudad. El edificio de titanio de Frank Gehry merece una vuelta completa por fuera: cambia con la luz y con la perspectiva, y en el entorno encontrarás piezas escultóricas que ya forman parte del paisaje.
El Casco Viejo, las “Siete Calles”, concentra buena parte del pulso local. Aquí están la Catedral de Santiago (gótica, del siglo XIV), la Plaza Nueva —porticada, muy de poteo— y el Teatro Arriaga, que marca el límite con la ría.
En el Ensanche asoman otros hitos: el Palacio Euskalduna, la antigua alhóndiga hoy convertida en centro cultural, y el Museo de Bellas Artes, con una colección amplia que va de periodos antiguos al arte contemporáneo vasco.
Para entender Bilbao de un vistazo, sube al Monte Artxanda en funicular: ría, puentes y montes encajando la ciudad. Y, ya en el entorno metropolitano, el Puente Colgante de Getxo (Patrimonio de la Humanidad) ayuda a completar la historia industrial y portuaria de la zona.
Qué hacer
Bilbao se deja caminar siguiendo la ría: hay tramos amplios y cómodos, con esculturas y plazas que han sustituido a viejas infraestructuras industriales. También funciona bien en bici si evitas las horas punta.
La gastronomía aquí no es un apartado: es parte del plan. El pintxo-pote en el Casco Viejo consiste en ir enlazando barras con un trago y un bocado, sin prisa. El Mercado de la Ribera es buena parada para ver producto y ambiente.
Si te apetece naturaleza sin salir del todo de la ciudad, desde Bilbao salen rutas a montes cercanos como el Pagasarri. Y, para quienes siguen el fútbol, el estadio de San Mamés se puede visitar incluso sin partido.
Fiestas y tradiciones
La Aste Nagusia (Semana Grande) se celebra nueve días a mediados de agosto, con conciertos, calle y fuegos artificiales. Marijaia, con los brazos en alto, es el símbolo de esos días.
El 11 de octubre se celebra el día grande en honor a la Virgen de Begoña, patrona de Bizkaia. En diciembre llegan San Nicolás y Santo Tomás (21 de diciembre), cuando el Casco Viejo se llena de puestos de producto tradicional.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por la ría entre puentes, esculturas y arquitectura contemporánea, sin alejarte del centro.
- Vuelta rápida por el Casco Viejo: Siete Calles, Catedral y Plaza Nueva.
- Remate con el exterior del Guggenheim y su entorno, que se disfruta bien incluso sin entrar.
Errores típicos
- Intentar moverse en coche por el centro sin plan: entre tráfico, carriles reservados y aparcamiento limitado, se pierde mucho tiempo. Mejor transporte público y caminar.
- Dejar el Casco Viejo para la hora de comer sin reserva y con prisas: es cuando más se nota la saturación.
- Subir a Artxanda con niebla o lluvia cerrada esperando panorámica: conviene tener un plan alternativo.
Información práctica
Llegar a Bilbao es sencillo: aeropuerto, tren y autobús conectan bien con otras ciudades. Para moverte, metro, tranvía y autobuses cubren la mayor parte de los recorridos urbanos; la tarjeta Barik facilita el pago.
El clima es oceánico y la lluvia es habitual, así que un chubasquero suele ser mejor idea que confiar en “aquí no llueve hoy”. La primavera y el otoño suelen traer temperaturas más llevaderas que el verano y menos agobio que los días grandes de agosto.