Artículo completo
sobre Ondarroa
Cantábrico, acantilados y sabor marinero en el corazón vasco.
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el extremo oriental de la costa de Bizkaia, donde el Cantábrico se mezcla con la desembocadura del Artibai, está Ondarroa: villa marinera y puerto con mucho pulso. Aquí la pesca no es un decorado; marca horarios, conversaciones y el ir y venir de camiones y cuadrillas. Paseando se entiende rápido: calles estrechas que suben, casas apretadas y coloridas, y el sonido del puerto como banda sonora.
El puente sobre el Artibai cose ambas orillas y ayuda a leer la forma del pueblo, encajado entre laderas. Ondarroa queda además pegada a Gipuzkoa, así que funciona bien como parada para asomarse a una costa menos “postal” y más vivida.
Qué ver en Ondarroa
- Iglesia de Santa María (siglo XV): gótica, en lo alto. Merece entrar si está abierta y fijarse en el retablo.
- Puente sobre el Artibai: buen punto para observar el casco antiguo y el movimiento del río.
- Puerto y lonja: si coincide actividad, se ve la descarga y el trabajo alrededor de la flota. Los espigones se prestan a un paseo corto cuando el mar está tranquilo.
- Casco antiguo: calles empinadas como Goikokale, balcones con macetas y fachadas vividas.
- Ermita de la Antigua: en las afueras, con vistas abiertas a la costa y al interior.
Qué hacer
Hay rutas a pie hacia la costa en dirección a Mutriku y también paseos más verdes siguiendo el Artibai hacia el interior. En mesa, manda el pescado: marmitako, kokotxas y parrilla cuando el producto acompaña. Para deportes acuáticos, Ondarroa no es de grandes playas, pero queda cerca de otros puntos de la costa.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de la Virgen de la Antigua se celebran en septiembre, con ambiente marinero y regatas. El 29 de junio, San Pedro, tiene un carácter más recogido y vinculado a los pescadores. En verano suelen organizarse actos culturales y conciertos.
Si solo tienes 2 horas
- Asómate al puerto y recorre un tramo de los espigones (si el mar lo permite).
- Cruza el puente y piérdete un rato por el casco antiguo.
- Sube hasta la Iglesia de Santa María para cerrar la visita desde arriba.
Errores típicos
- Entrar con el coche al casco: calles estrechas y cuestas; mejor aparcar fuera y moverse a pie.
- Bajar a los espigones con mala mar: si hay viento fuerte u oleaje, mejor quedarse en los paseos altos y miradores.
- Ir con calzado poco cómodo: aquí se camina en cuesta más de lo que parece.