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sobre Erriberagoitia/Ribera Alta
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En la Cuadrilla de Añana, entre colinas suaves y campos de cereal que cambian de tono con las estaciones, se extiende Erriberagoitia/Ribera Alta. Es un municipio de núcleos pequeños y dispersos, con ese ritmo de interior: campanarios de piedra, caseríos con historia y carreteras locales donde el paisaje manda más que el reloj.
Es una Álava poco buscada y, por eso mismo, tranquila. Aquí se nota la frontera amable entre lo vasco y lo castellano: en la arquitectura, en la mesa y en la forma de hablar. El plan suele ser sencillo: conducir sin prisa, parar en los pueblos y caminar un rato.
Qué ver
- Lago de Arreo: laguna endorreica de origen kárstico y uno de los humedales más singulares del País Vasco. Un sendero permite bordearlo y observar aves y vegetación.
- Iglesias parroquiales y ermitas: arte sacro rural con portadas antiguas, retablos y espadañas. En Santa Eulalia, la torre se reconoce desde lejos.
- Arquitectura tradicional: caseríos, casas blasonadas y alguna torre medieval. Callejear por Apodaca o Pobes ayuda a leer ese pasado agrícola y señorial sin necesidad de museo.
Qué hacer
El municipio se presta al paseo y al cicloturismo por caminos agrícolas que enlazan unas localidades con otras. Si te interesa la naturaleza, el Lago de Arreo funciona bien en primavera y otoño, cuando suele haber más movimiento de aves.
La gastronomía va de cocina de casa: legumbres, patatas, cordero, cerdo y verdura de temporada; también cuajadas y quesos. Mejor llegar con la idea de comer sencillo y local, más que de “salir a cenar”.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el Lago de Arreo: haz la vuelta que te permita el tiempo (y el barro, si ha llovido).
- Parada breve en Pobes o Apodaca: un paseo corto por el casco y, si coincide, visita rápida a la iglesia.
- Panorámica entre pueblos: cualquier alto en la carretera regala buenas vistas de la campiña.
Errores típicos
- Ir con lluvia reciente: el entorno del lago y los caminos se embarran y el paseo se vuelve más lento.
- Pretender “verlo todo” en coche: lo mejor aquí es bajar, caminar y asumir un ritmo tranquilo.
- Quedarse solo en la carretera principal: los desvíos a los núcleos pequeños son parte del interés.