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sobre Zambrana
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En la Cuadrilla de Añana, entre campos de cereal y manchas de viñedo, Zambrana es uno de esos pueblos alaveses que se entienden caminando despacio. Se recorre en poco tiempo, pero deja poso: piedra, calles tranquilas y ese silencio de entre semana que en la ciudad ya cuesta encontrar.
Su posición entre la Rioja Alavesa y la Montaña Alavesa explica parte de su carácter: transición de paisajes y también de historias. Aquí no hay grandes reclamos a golpe de foto; el interés está en los detalles y en un entorno que cambia mucho según la luz y la estación.
Qué ver en Zambrana
El paseo lógico empieza por el casco. La iglesia parroquial de San Bartolomé marca el perfil del pueblo y guarda la memoria de siglos, con reformas que se intuyen en su fábrica.
Mira con calma algunas casonas de piedra y los escudos en ciertas fachadas: no hace falta saber heráldica para entender que por aquí hubo familias con peso.
A las afueras, el paisaje alterna cultivos, pequeños bosques y matorral. En cuanto ganas un poco de altura, se abren vistas hacia la Sierra de Cantabria y el entorno riojano. Y a poca distancia queda el Valle Salado de Añana, útil para poner contexto a la historia de la sal en Álava.
Qué hacer
Zambrana funciona como punto de partida para paseos sencillos por caminos rurales hacia pueblos cercanos, con fuentes y ermitas dispersas.
En la mesa manda la cocina de interior (guisos, legumbres, carnes) y, por cercanía, se puede combinar con visitas enológicas por la Rioja Alavesa, durmiendo en un entorno más tranquilo.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas de San Bartolomé se celebran en torno al 24 de agosto. También se recuerda San Blas en febrero, con un ambiente más local.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta por el casco y visita a la iglesia de San Bartolomé (si está abierta).
- Paseo corto buscando casonas y blasones en fachadas.
- Salida por un camino a las afueras para llevarte una panorámica del valle.
Errores típicos
- Llegar a mediodía entre semana contando con encontrar servicios: conviene planificar comidas y compras.
- Encadenar visitas “a ojo” sin margen: en carreteras locales se tarda más de lo que parece.