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sobre Baños de Ebro/Mañueta
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El nombre doble de este municipio de la Rioja Alavesa responde a una vieja unión administrativa: Baños de Ebro y Mañueta, dos núcleos que comparten término y una geografía definida por el río y la vid. El caserío principal se acomoda en una ladera suave, casi a pie del Ebro, rodeado por el mosaico ordenado de los viñedos que ocupan la mayor parte del territorio.
La viticultura no es solo el paisaje; es la razón de ser del pueblo. El trazado de las calles, las casas de piedra con sus portones amplios para el paso de carros y los calados excavados bajo las viviendas hablan de una economía centenaria. Muchas de esas bodegas subterráneas siguen en uso, integradas en la estructura misma del casco urbano, aunque no suelen estar abiertas a la visita ocasional.
El tamaño del municipio se aprecia al recorrerlo. En pocas calles se concentran viviendas, pequeñas plazas y algunas casas con escudos en la fachada, vestigios de familias vinculadas al comercio del vino en los siglos en que esta comarca consolidaba su producción.
La iglesia en el centro
La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción ocupa un punto central del casco. El edificio actual se levantó en el siglo XVI, con reformas posteriores que no alteraron su carácter sobrio. No es una iglesia monumental; responde a las necesidades y los medios de una comunidad agrícola.
La construcción es de piedra clara, con una torre que sobresale lo justo sobre los tejados y una portada sin grandes alardes decorativos. El interior mantiene esa austeridad. Su interés está en entender su función: durante siglos fue el lugar donde se organizaba buena parte de la vida colectiva, más allá de lo religioso.
Alrededor de la iglesia se percibe bien la escala del casco antiguo. Calles estrechas, con ligera pendiente, donde aparecen portadas con dovelas de piedra y esos escudos que señalan antiguas propiedades. Son detalles que pasan desapercibidos si se camina deprisa.
Los caminos agrícolas
Basta salir unos minutos del núcleo para entrar en los viñedos. Los caminos agrícolas rodean el pueblo en todas direcciones y siguen utilizándose para el trabajo diario. No son rutas preparadas para el senderismo, pero se pueden recorrer sin dificultad, con la precaución de no entorpecer las labores del campo.
Desde algunos puntos se abre la vista hacia la Sierra de Cantabria, que cierra el horizonte al norte. Al sur queda el valle del Ebro. Entre ambos se extiende ese paisaje de parcelas delimitadas por muros de piedra seca, que no son elementos decorativos, sino lindes antiguas que aún cumplen su función.
El ritmo del vino
El vino marca el calendario local. Durante la vendimia el movimiento aumenta y los tractores entran y salen del casco con frecuencia. El resto del año el trabajo continúa, más discreto, en viñedos y bodegas.
Algunas bodegas de la zona organizan visitas, normalmente con reserva previa. Suelen centrarse en explicar el proceso de elaboración y el trabajo en el viñedo. Conviene informarse con antelación porque muchas funcionan con horarios limitados y no siempre están abiertas al público sin cita.
Cómo moverse por el pueblo
Baños de Ebro/Mañueta se recorre rápido. El casco urbano puede verse en menos de una hora caminando sin prisa. Después tiene sentido salir por alguno de los caminos que bordean el pueblo para entender la relación entre la arquitectura y el paisaje agrícola.
Es un municipio pequeño y activo. Es habitual encontrar maquinaria, remolques o labores en marcha en los viñedos cercanos; forma parte de su día a día.
Si interesa profundizar en la zona, otros pueblos de Rioja Alavesa quedan a pocos kilómetros por carretera. Cada uno muestra una relación distinta entre el vino, el territorio y la arquitectura popular.