Artículo completo
sobre Sopuerta
Valles y caseríos a un paso de Bilbao, con mucha vida local.
Ocultar artículo Leer artículo completo
El puerto de Las Muñecas sube 600 metros en 12 kilómetros. Si vienes por la BI‑2701, el coche sufre y tú también. Arriba, Sopuerta aparece como un mechón de casas pegadas a la ladera. No es un pueblo compacto. Son barrios sueltos por el valle. Tardas más en localizar el ayuntamiento que en cruzar la zona en coche.
Cómo llegar sin castigar el coche
Aparca en La Cruz, junto al frontón. Es de los pocos sitios donde el coche cabe sin invadir la curva. El resto son carreteras estrechas con arcén mínimo.
Si entra niebla desde el puerto, espera abajo. Aquí baja rápido y tapa todo. En invierno a veces hiela. No es mala idea llevar cadenas en el maletero.
Lo que queda del carbón
La Senda de la Antigua Vía Minera empieza donde se acaba el asfalto. Sigue el trazado por donde salía el mineral hacia los cargaderos. Las traviesas ya no están, pero el terraplén se reconoce bien.
En una de las primeras curvas aparecen los hornos de calcinación. Tres bocas de ladrillo, grandes, medio ocultas entre la vegetación. Son de la época en la que esta parte de Las Encartaciones vivía del hierro.
Alén queda más arriba. Un puñado de casas, silencio y poco más. Detrás se levanta el pico Alen. Se sube por pista forestal. Arriba no hay cruz ni mirador. Solo piedras y vista abierta sobre el valle.
Casas‑torre y memoria de Las Encartaciones
La Casa de Juntas de Abellaneda parece un caserón grande sin demasiada ornamentación. Aquí se reunían los representantes de la comarca para tratar asuntos comunes. Hoy el edificio se usa para explicar esa historia. A veces está abierto, otras no. Depende del día y de la actividad.
Cerca quedan varias torres defensivas. La de Llano es un bloque de piedra serio, casi sin adornos. La de Villa tiene más escudos en la fachada. Son construcciones de cuando las familias poderosas levantaban muros antes que balcones. Se ven por fuera sin problema. El interior no suele visitarse.
Cuando hay festival y cuando no
Algunas veranos montan un escenario en el campo de fútbol y organizan un pequeño festival de música folk. Viene gente de distintos sitios y el ambiente se anima bastante para lo pequeño que es el municipio. Si llueve, que aquí pasa a menudo, todo se vuelve un poco caótico.
El resto del año el plan es sencillo. Un par de bares, vida tranquila y poco movimiento. Si están abiertos, algo caliente suele salir de la cocina. Si no, toca bajar hacia el valle minero, donde hay más opciones.
Consejo de pueblo
Sopuerta no es un destino grande. Es una parada si cruzas Las Muñecas o si te interesa la historia minera de la zona.
En un par de horas ves los hornos, pasas por Abellaneda y das una vuelta por los barrios cercanos. Si caminas por la vía minera, cuenta con bastante más tiempo.
Y no te fíes mucho del GPS. Aquí muchas casas tienen nombre propio, no número. Lo más rápido sigue siendo parar y preguntar. La gente suele contestar sin rodeos. En euskera o en castellano.