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sobre Irura
Verde intenso, caseríos y montañas cercanas con rutas y miradores.
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En el corazón de Tolosaldea, donde los valles guipuzcoanos se mantienen verdes buena parte del año, Irura invita a bajar revoluciones. Con menos de dos mil habitantes y a baja altitud, mantiene una estampa muy reconocible del interior vasco: caseríos repartidos por las laderas, caminos entre prados y una vida de pueblo que se concentra alrededor del núcleo.
Irura no va de grandes monumentos ni de reclamos vistosos. Va de pasear sin prisa, fijarse en la arquitectura cotidiana y entender cómo se ha vivido —y se vive— en esta parte de Gipuzkoa. Además, por situación, encaja bien como parada breve si estás recorriendo la comarca.
Qué ver
La iglesia parroquial de San Martín de Tours preside el centro, con una torre que recorta el perfil del pueblo. Lo demás se descubre caminando: casas tradicionales en el casco y, ya en las afueras, caseríos aún ligados a la actividad rural.
El entorno forma parte del plan: prados, pequeños bosques y caminos rurales que conectan barrios y laderas. Cerca pasa el río Oria, muy ligado al paisaje y a la historia de la zona.
Qué hacer
- Caminar por los caminos locales entre caseríos y prados, sin grandes exigencias.
- Salir en bici por carreteras secundarias con poco tráfico.
- Comer en la zona productos y platos de la comarca: alubias de Tolosa, Idiazabal, sidra y cocina casera.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas de San Martín se celebran en torno al 11 de noviembre. En verano suelen organizarse celebraciones con ambiente de cuadrillas, música y actividades al aire libre.
Mejor época
Con tiempo estable se disfruta más de los paseos por pistas y caminos. Si ha llovido, cuenta con barro en algunos tramos y ajusta el plan (y el calzado).
Errores típicos
- Ir con el tiempo justo: aquí lo mejor funciona a paso lento.
- Meter el coche en calles estrechas del centro cuando es más fácil aparcar fuera y entrar andando.
- Subestimar el barro si ha llovido: calzado cerrado y con suela que agarre.