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sobre Tolosa
Verde intenso, caseríos y montañas cercanas con rutas y miradores.
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A orillas del río Oria, en pleno corazón de Gipuzkoa, Tolosa se recorre bien a pie y pide calma. Con cerca de 20.000 habitantes y apenas 75 metros de altitud, mantiene un aire señorial reconocible: calles del casco histórico, palacios de piedra y ese poso de villa con peso político (fue capital de Gipuzkoa en varios periodos) y tradición comercial e industrial ligada al papel y al río.
Aquí la gastronomía no es un adorno: forma parte del día a día. Tolosa suena a alubia roja y a carnaval, y también a mercado de sábado y a poteo por el centro. Además, su ubicación la convierte en una base práctica para moverse por Gipuzkoa, con buenas conexiones por carretera y tren.
Qué ver en Tolosa
El casco histórico concentra lo más interesante. La Plaza Vieja (Zaharra plaza), con sus balcones de forja y soportales, marca el ritmo social de la villa y enlaza bien con el paseo por las calles céntricas.
La iglesia de Santa María (siglo XVIII, estilo neoclásico) impone por fachada y volumen. Cerca quedan el Palacio de Atodo y el Palacio Idiáquez-Olazábal, buenas muestras de arquitectura palaciega vasca de los siglos XVI y XVII.
El río también cuenta Tolosa: cruza alguno de los puentes sobre el Oria —el de Zumardi suele ser el más fotogénico— y continúa por el paseo fluvial, con tramos verdes y zonas de descanso.
En el apartado cultural, el Museo Internacional de Títeres reúne una colección dedicada al teatro de marionetas de distintas tradiciones. Y el Centro de Interpretación del Papel ayuda a entender el peso de esta industria en el desarrollo local.
Qué hacer
El mercado de los sábados en la Plaza Verdura reúne producto de caserío: alubias de Tolosa, quesos, verdura de temporada y más. Es cuando el centro está más vivo.
Para comer algo de pie, la ruta de pinchos se mueve por el casco antiguo, especialmente por Mayor y Korreo. La tortilla tiene fama en toda Euskadi, y se nota.
Si te apetece monte, Tolosa es puerta de entrada a rutas por Uzturre o Albertia, con buenas vistas del valle del Oria. También pasa cerca la Vía Verde del Plazaola, antigua línea ferroviaria reconvertida en itinerario a pie y en bici. Y la Ruta del Papel recorre antiguos molinos y enclaves relacionados con esa historia industrial.
Fiestas y tradiciones
El Carnaval de Tolosa (febrero) es de los grandes de Euskadi: cuadrillas, disfraces y ambiente en la calle durante varios días, con el sábado como jornada más intensa.
Las fiestas de San Juan (en torno al 24 de junio) mezclan actos religiosos, conciertos y deporte rural (aizkolaris, harrijasotzailes), además de verbenas.
En noviembre llega la Semana de la Alubia de Tolosa, con menús y actividades alrededor del producto más emblemático de la villa.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta por el casco histórico, con parada en la Plaza Vieja y sus soportales.
- Cruza el Oria por el puente de Zumardi y camina un tramo del paseo fluvial.
- Si te cuadra, entra en el Museo Internacional de Títeres o en el Centro de Interpretación del Papel (según te apetezca más cultura o historia industrial).
Errores típicos
- Ir en coche al centro un sábado por la mañana y perder tiempo buscando sitio: mejor dejarlo en aparcamientos más exteriores o llegar en transporte público.
- Visitar en carnaval sin prever la afluencia: conviene reservar con margen si vas a dormir o comer fuera de casa.
- Quedarse solo en la plaza: Tolosa gana mucho si cruzas el río y caminas también el paseo fluvial.
Información práctica
Cómo llegar: Desde San Sebastián hay unos 25 km por la AP-8 o la N-1 (20–25 min en coche). El tren de Euskotren conecta ambas localidades con frecuencia (trayectos de unos 30 min). Desde Bilbao, unos 80 km (aprox. una hora por autopista). Desde Pamplona, unos 75 km.
Mejor época: Se visita bien todo el año. Primavera y otoño suelen ser agradables para caminar. Si buscas ambiente, el sábado del mercado es el día más animado.
Consejos: Calzado cómodo para el casco histórico. En días de mercado, llega pronto o evita entrar al centro en coche. Y, si te gusta comer bien, guarda un hueco para unas alubias de Tolosa en un comedor tradicional.