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sobre Getxo (Guecho)
Cantábrico, acantilados y sabor marinero en el corazón vasco.
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A pocos kilómetros del bullicio de Bilbao, Getxo se asoma a la costa vizcaína como un balcón al Cantábrico. Este municipio, de en torno a 75.000 habitantes, mezcla la presencia de los palacetes de la burguesía industrial con barrios donde todavía se reconoce el pulso marinero. Es un lugar cómodo para una escapada de día, pero con suficientes capas como para alargar la visita.
Pasear por Getxo es ir cambiando de escenario: de las villas y casonas de Las Arenas al aire más popular del Puerto Viejo, con escaleras, callejuelas y fachadas apretadas. La ría de Bilbao y el mar han marcado su historia: a finales del XIX y principios del XX muchas familias acomodadas levantaron aquí sus residencias de verano, y ese legado arquitectónico sigue definiendo buena parte del carácter del municipio.
Qué ver en Getxo
El Puente Colgante de Bizkaia (Patrimonio Mundial UNESCO) es el gran icono local. Inaugurado en 1893, une Getxo con Portugalete mediante una barquilla suspendida. Si subes a la pasarela superior, la panorámica de la ría y la desembocadura merece la pena.
El Puerto Viejo concentra la estampa más reconocible del Getxo marinero: casas tradicionales, ambiente de cuadrilla y el pequeño puerto. Muy cerca está la ermita de San Nicolás, vinculada a la tradición de los marineros.
Si te interesa la arquitectura, date una vuelta por la Avenida de los Chopos y el entorno de Las Arenas, donde se alinean villas neovascas, eclécticas y modernistas. La mayoría son privadas, así que el plan es exterior y a ritmo tranquilo.
Los acantilados de La Galea ponen la parte más salvaje: el faro, el Fuerte de La Galea (siglo XVIII) y restos del antiguo molino, con el Cantábrico golpeando abajo. Al atardecer, el paseo gana.
En cuanto a playa, Ereaga, Arrigunaga y Azkorri-Gorrondatxe permiten elegir entre arenal urbano y un tramo más abierto y ventoso, muy del gusto de surfistas.
Qué hacer
El paseo costero desde el entorno del Puente Colgante hasta Azkorri es un buen hilo conductor para recorrer el municipio a pie o en bici, parando en miradores y calas. La travesía en la barquilla del Puente Colgante es breve, pero ayuda a entender la ría como frontera y unión a la vez.
Si te apetece caminar algo más, los senderos que enlazan playas y acantilados dejan ver la geología de la costa y cambian mucho según el estado del mar. Y si vienes por la mesa, aquí manda el pescado: chipirones, marisco y cocina de barra en formato pintxo, con opciones tanto en el Puerto Viejo como en Las Arenas y Algorta.
También hay opciones de golf y deportes náuticos (surf, paddle surf) cuando el Cantábrico lo permite.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas de Algorta (julio) llenan el barrio de actividades y ambiente en la calle. En agosto llegan las fiestas de Las Arenas, con programación variada. En septiembre, la Ama Guadalupekoa mantiene el vínculo con la devoción marinera, con celebraciones en torno al Puerto Viejo.
Si solo tienes 2 horas
- Puente Colgante y cruce en barquilla.
- Paseo por Las Arenas (Avenida de los Chopos) para ver villas y palacetes por fuera.
- Remate en el Puerto Viejo: vuelta corta, fotos y ambiente.
Errores típicos
- Ir al Puerto Viejo en fin de semana a mediodía sin margen: se llena y aparcar se complica.
- Subestimar el viento en La Galea y Azkorri: incluso con sol, refresca.
- Planificar la costa sin mirar el estado del mar: con oleaje fuerte, algunos tramos se disfrutan más desde arriba que a ras de playa.
Información práctica
Cómo llegar: Getxo está conectado con Bilbao por el Metro (línea 1), con varias estaciones a lo largo del municipio. En coche, se accede por la A-8 o siguiendo la ría.
Mejor época: De junio a septiembre hay más opciones de playa y más ambiente, pero también más gente. Primavera suele dar días muy agradables y paseos más tranquilos; en invierno el mar luce, aunque el viento y la lluvia pueden recortar planes.
Consejos: Calzado cómodo para acantilados y paseos largos. Si quieres subir a la pasarela del Puente Colgante, conviene organizarlo con tiempo si hay afluencia. Para comer en el Puerto Viejo en fin de semana, mejor reservar o ir con horarios flexibles.