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sobre Gorliz
Cantábrico, acantilados y sabor marinero en el corazón vasco.
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A unos 30 kilómetros de Bilbao, Gorliz es un pueblo de costa que mezcla vida marinera y aire residencial sin perder la tranquilidad. Con algo más de 6.000 habitantes, en verano se anima con gente que viene a pisar arena y a respirar Cantábrico; entre semana y fuera de temporada recupera su ritmo de siempre.
Se recorre fácil: paseos llanos, vistas abiertas y un frente marítimo que apetece incluso con nubes. Gorliz es playa, claro, pero también miradores, cocina ligada al puerto y caminatas cortas junto a los acantilados.
Qué ver en Gorliz
La playa de Gorliz, compartida con Plentzia, es una franja larga de arena con servicios y un oleaje por lo general moderado. Con marea baja aparecen pequeñas pozas entre rocas donde entretenerse mirando cangrejos y algas.
El puerto mantiene ese aire de muelle de trabajo. Un paseo a última hora ayuda a entender el pueblo: barcas, gente charlando y el ir y venir de la zona.
La ermita de San Pedro, en un alto junto a la costa, funciona como mirador del litoral y del caserío. El entorno invita a caminar sin prisa.
El paseo marítimo enlaza la playa con varios puntos cercanos; cuando el mar está movido, los tramos próximos a los acantilados dan buenas fotos.
Qué hacer
Aquí se practica bastante surf, sobre todo cuando entra mar. También hay rutas a pie por los acantilados hacia Plentzia y Armintza, con tramos de costa muy agradecidos.
En la mesa manda el pescado y marisco: marmitako, chipirones, txangurro y bacalao. Para beber, suele aparecer el txakoli de la zona.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas de San Pedro se celebran a finales de junio, con música, deporte rural, regatas y ambiente en la calle. En agosto se organizan actividades de verano, y siguen presentes romerías y actos ligados a la tradición marinera.
Información práctica
Cómo llegar: Bizkaibus (A3518) desde Bilbao. En coche, acceso por la BI-631. También Metro hasta Plentzia y desde allí se llega andando en unos 20 minutos.
Mejor época
Si buscas pasear y ver el pueblo con calma, fuera de los días más soleados del verano se nota la diferencia. En temporada alta, mejor madrugar o ir a última hora si no quieres pelearte con el aparcamiento y las aglomeraciones.
Errores típicos
- Ir en hora punta de un día despejado de verano y contar con aparcar “al lado”.
- Quedarse solo en la arena: el paseo hacia la zona de acantilados cambia por completo la visita.