Artículo completo
sobre Meñaka (Meñaca)
Valles y caseríos a un paso de Bilbao, con mucha vida local.
Ocultar artículo Leer artículo completo
Entre colinas verdes del interior de Bizkaia, Meñaka conserva un aire agrícola de caseríos dispersos y vida tranquila. Está a medio camino entre Bilbao y la costa, pero aquí el plan no va de “tachar” monumentos: va de caminar sin prisa por caminos vecinales, mirar cómo se ordena el paisaje en prados y bosquetes, y entender la arquitectura popular vasca a ras de suelo.
Qué ver en Meñaka
En el núcleo, la Iglesia de San Pelayo es el punto de referencia. Ha pasado por reformas, pero sigue siendo la pieza más visible del patrimonio local.
Lo demás se comprende mejor recorriendo los barrios rurales: caseríos de piedra y madera, con grandes aleros, algunos aún en uso, que hablan de ganadería y huerta sin necesidad de paneles. Desde ciertos altos, si el día abre, se adivina a lo lejos la línea del Cantábrico.
Qué hacer
Lo más agradecido son los paseos suaves por pistas y caminos que conectan barrios y caseríos. No hace falta plantearse una gran ruta: dos vueltas cortas ya regalan buenas vistas del mosaico de prados y arbolado.
En la zona manda el producto de caserío (quesos, verdura de temporada, carnes). La mejor idea es venir con apetito y dejar margen para comer en los alrededores según el día.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas de San Pelayo se celebran a finales de junio, con ambiente de pueblo: música, comidas populares y deportes rurales.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta breve por el entorno de la iglesia y el centro.
- Paseo de ida y vuelta por caminos entre caseríos, fijándote en aleros, portalones y orientación de las casas.
- Paradas cortas en algún alto o curva abierta del camino para observar el paisaje (y, si acompaña el día, buscar la referencia del mar).