Artículo completo
sobre Aizarnazabal
Entre montes y mar, tradición vasca y buen comer en cada plaza.
Ocultar artículo Leer artículo completo
Entre los valles verdes de Urola Kosta y a pocos kilómetros de la costa guipuzcoana, Aizarnazabal es de esos municipios pequeños donde mandan los caseríos, las praderas y el bosque atlántico. Aquí el plan no va de coleccionar “puntos de interés”, sino de caminar un rato, mirar alrededor y entender el paisaje rural de Gipuzkoa desde dentro.
La gracia está en lo cotidiano: caminos entre fincas, casas tradicionales dispersas y un entorno que cambia mucho con la luz y la estación. Además, queda a mano para moverse por la comarca: Zumaia y Getaria están cerca, y hacia el interior aparecen Azpeitia y Zestoa.
Qué ver en Aizarnazabal
- Iglesia parroquial de San Martín de Tours: el edificio más reconocible del núcleo. Merece una vuelta por el entorno y, si está abierta, entrar un momento.
- Caseríos y paisaje rural: lo mejor es salir andando por alguna carretera local o pista fácil y ver la trama de prados, setos, arbolado y caseríos.
- Entorno natural: arroyos, robledales y praderas en un paisaje muy atlántico, especialmente agradecido cuando el día está claro.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo tranquilo por el centro y alrededores de la iglesia de San Martín de Tours.
- Camina 30–45 minutos por un camino rural a la salida del núcleo (ida y vuelta) para ver caseríos y praderas sin meterte en una ruta larga.
Errores típicos
- Quedarse cinco minutos y marcharse: aquí hay que estirar un poco las piernas para que el lugar “aparezca”.
- Meter el coche por pistas estrechas o con barro; mejor aparcar con sentido y seguir a pie.
- Ir con lluvia cerrada si el plan es solo exterior: el verde sigue ahí, pero se disfruta menos.
Información práctica
Cómo llegar: por carretera desde la zona de Azpeitia-Azkoitia, y también desde Zestoa o Zumaia por vías comarcales.
Qué llevar: calzado cómodo y chubasquero; el clima atlántico cambia rápido.